Las moscas están construyendo sus refugios con microplástico

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Las larvas de mosca caddis, que generalmente construyen una suerte de estuche cilíndrico llamado “pebble” con arena, piedras o restos vegetales, están construyendo refugios con microplástico.

Estas larvas, vegetarianas la mayoría, salen del estuche para alimentarse y lo arrastran o anclan a alguna piedra con ayuda de algunos filamentos de seda. A medida que crecen van agrandando la casa, pero un estudio científico descubrió que ahora también están usando partículas microplásticas.

Y a medida que maduran y se alargan, las larvas de este insecto tienen que agregar continuamente material al estuche; garantizando así su permanencia en el ciclo natural.

En un estudio publicado el año pasado, investigadores en Alemania informaron haber encontrado partículas microplásticas en moscas caddis. El mes pasado, otros publicaron los resultados preocupantes de los experimentos de laboratorio que encontraron que mientras más partículas microplásticas incorpora una larva de mosca caddis en su caja, más débil se vuelve esa estructura.

Investigadores han intensificado enormemente su trabajo para comprender cómo las partículas microplásticas ingeridas pueden afectar la fisiología y el comportamiento de estos insectos.

Amenaza latente

Debido a que las moscas caddis son actores que evitan en todas sus etapas de vida las llamadas crisis de algunos ecosistemas, como por ejemplo la crecida de un río. De adultas, pueden incluso servir de alimento para murciélagos, ranas y arañas.

Sin embargo, los investigadores han intensificado enormemente su trabajo para comprender cómo las partículas microplásticas ingeridas pueden afectar la fisiología y el comportamiento de los animales.

Para demostrarlo, los investigadores utilizaron dos tipos de plástico en un nuevo experimento, el cloruro de polivinilo, que se conoce como PVC, y el tereftalato de polietileno, o PET, un plástico transparente utilizado para fabricar botellas de plástico.

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En el laboratorio, cortaron los plásticos en pedazos pequeños, que mezclaron con arena en varias concentraciones. Luego dejan que los caddis vuelen con larvas para hacer lo suyo.

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Los investigadores descubrieron que las larvas usaban ambos tipos de microplásticos para construir sus casas, especialmente en las primeras etapas de construcción.

«Creemos que es porque quizás el plástico es más liviano, por lo que no es tan difícil de levantar», dijo la bióloga Sonja Ehlers, del Instituto Federal Alemán de Hidrología, autora principal del artículo que fue publicado en la revista Environmental Science and Pollution Research .

«Y entonces las larvas comienzan a usar esos materiales más ligeros en lugar de simplemente elegir granos de arena», agregó.

Las larvas usan ambos tipos de microplásticos para construir sus casas, especialmente en las primeras etapas de construcción.

Razón biológica

De acuerdo con Ehlers, la razón de este comportamiento de las larvas se debe a que el plástico es un material más blando que la arena, y también es más liviano.

 “Si hay más plástico y menos arena en el estuche, entonces se colapsa más fácilmente”, aseveró la experta.

 Ehlers y sus colegas  cuantificaron este particular con un dispositivo que mide cuánta fuerza se requiere para aplastar cada casa.

En teoría, esto no es bueno, por la razón obvia de que la larva de mosca caddis se basa en la integridad estructural de su estuche para protegerse de los peces depredadores.

Además, la casa ayuda a camuflar la larva en el fondo del río, donde las moscas caddis a menudo se mueven frente al aumento de la depredación, la cual podría afectar el ecosistema en su conjunto, si es que las larvas no pueden hacer su trabajo limpiando la vegetación.

Una preocupación científica a largo plazo, para las larvas de moscas caddis y cualquier otro número de organismos en la base de las cadenas alimentarias, es la bioacumulación.

Por ejemplo, un pez pequeño se come una larva, un pez más grande se come al pez más pequeño, y las concentraciones de microplásticos y toxinas asociadas se acumulan con el tiempo. Luego, los depredadores más grandes que come la gente, como el atún, pueden estar absorbiendo esos microplásticos y químicos.

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