Las tortugas marinas han evolucionado para usar sus aletas como si fueran manos

Los investigadores identificaron al menos ocho tipos diferentes de manipulación con las aletas, incluyendo sostener, cavar, golpear, tirar, apalancar, deslizar, acorralar y golpear. Incluso las tortugas fueron vistas haciendo un gesto similar a lamerse los dedos después de comer.

Chelonia mydas

Las tortugas marinas han evolucionado para usar sus aletas como manos, agarrando medusas e incluso cortando sus presas, según descubrió un equipo de científicos.

Anteriormente se pensaba que los cerebros de los reptiles eran demasiado pequeños para manejar la destreza requerida para manipular objetos con sus extremidades y que simplemente usaban sus aletas para nadar y cambiar de dirección.

Pero después de estudiar fotos y videos de tortugas marinas, los investigadores del ‘Monterey Bay Aquarium’, en California, han descubierto que las criaturas son sorprendentemente ágiles.

Las imágenes mostraban tortugas cortando y cargando presas de medusas, haciendo rodar una concha de escalope a lo largo del lecho marino, agarrando corales para comer la esponja que se agarraba a su superficie y empujando contra un arrecife para aprovechar una anémona.

De hecho los investigadores identificaron al menos ocho tipos diferentes de manipulación con las aletas, incluyendo sostener, cavar, golpear, tirar, apalancar, deslizar, acorralar y golpear. Incluso las tortugas fueron vistas haciendo un gesto similar a lamerse los dedos después de comer.

Una tortuga verde rasgando una medusa (Cyanea barkeri) en la Isla Hook, Queensland, Australia. Crédito: Derechos de Autor Fujii et al. Compartido bajo Creative Commons CC BY

«Las tortugas marinas no tienen una corteza frontal desarrollada, dígitos articulados independientes ni ningún aprendizaje social y, sin embargo, aquí los tenemos lamiendo sus dedos como un niño que tiene todas esas herramientas», dijo el Dr. Kyle Van Houtan, director científico de Monterey Bay, quien codirigió la investigación.

«[Esto] muestra un aspecto importante de la evolución: que las oportunidades pueden dar forma a las adaptaciones», agregó Van Houtan.

Se estudiaron tres especies, la tortuga verde (Chelonia mydas), la carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga boba (Caretta caretta), y se observó un comportamiento similar al de mamíferos marinos con extremidades similares a aletas, como morsas, focas, manatíes y nutrias marinas.

Pero el ingenio de las tortugas fue inesperado, dado el pequeño tamaño de sus cerebros de reptiles.

Los hallazgos, publicados en la revista PeerJ, proporcionan información sobre la evolución de las criaturas marinas de cuatro extremidades y plantean preguntas sobre la dicotomía naturaleza o crianza; si son rasgos que están  cableados desde el nacimiento o son aprendidos.

«Esperamos que estas cosas sucedan con un animal social altamente inteligente y adaptable, pero con las tortugas marinas es diferente. Nunca conocen a sus padres, nunca están entrenados para alimentarse por su madre. Es sorprendente que estén descifrando cómo hacerlo sin ningún aprendiz, y con aletas que no están bien adaptadas para estas tareas», expuso Van Houtan.

El Ciudadano, vía The Telegraph


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