Los mexicanos precolombinos domesticaron al pavo como símbolo religioso, no como alimento

Representación de la deidad Chalchiuhtotolin, asimilada con la figura de un totolin, como los aztecas llamaban a los pavos.

En el antiguo México, los primeros pavos domesticados fueron criados por su significado cultural y simbólico, mucho antes de que se los asociara con cenas festivas y rellenos de sándwich. Así lo reveló una investigación reciente, publicada en Royal Society Open Science.

De acuerdo al estudio, durante cientos de años estas aves eran apreciadas por los mayas y los aztecas y fueron utilizadas para rituales, sacrificios e incluso como sustitutas de las deidades.

Después de observar los restos de 55 pavos que vivieron entre el 300 aC y el 1500 dC, un equipo internacional de investigadores descubrió que el aumento en la cría de pavos no se correlacionaba con un aumento en el tamaño de la población, sugiriendo que estas aves no solo se criaban como alimento.

«Los huesos de pavo rara vez se encuentran en la basura doméstica en Mesoamérica y la mayoría de los pavos que estudiamos no habían sido comidos», dice la investigadora principal, Aurélie Manin, de la Universidad de York en el Reino Unido.

«Algunos fueron encontrados enterrados en templos y tumbas humanas, quizás como compañeros para la otra vida. Esto encaja con lo que sabemos sobre la iconografía del período, donde vemos pavos representados como dioses y que aparecen como símbolos en el calendario», explica Manin.

Medir las proporciones de isótopos de carbono en los huesos de los pavos, ayudó a reconstruir sus dietas y establecer cuándo habían sido domesticados; en otras palabras, cuándo comenzaron a comer alimentos cultivados por humanos.

Otro indicador de que estos pavos fueron criados para uso doméstico es una cantidad limitada de diversidad genética en los restos.

Un análisis adicional del ADN confirmó que las aves eran los antepasados ​​de los modernos pavos europeos, que fueron transportados por los buques mercantes que cruzaban el Atlántico.

Los investigadores también analizaron las ubicaciones de los huesos de pavo y otros indicadores arqueológicos, estableciendo que probablemente había un negocio próspero del pavo por las rutas comerciales que se formaban en el continente.

«La evidencia arqueológica sugiere que la carne de venado y conejo fue una opción de comida más popular en las sociedades precolombinas», dice Manin. «Es probable que los pavos también se hayan conservado por su papel simbólico y cultural cada vez más importante», agrega.

Pero en esta investigación hay otro hallazgo, que plantea más preguntas que respuestas: el análisis de los restos del pavo ocelado, de plumaje brillante y pariente del pavo común, descubrió que sus dietas estaban compuestas principalmente de plantas silvestres e insectos.

Los científicos aún no entienden por qué estas llamativas aves no se habrían domesticado junto con la variedad más simple.

Un estudio separado de 2016 encontró que los pavos estaban siendo domesticados por los nativos americanos, así como por los pueblos del antiguo México. Según los expertos, las plumas de pavo se habrían utilizado como decoración, mientras que los huesos podrían haber sido útiles para fabricar herramientas.

Ahora parece claro que el pavo fue uno de los primeros animales domesticados de los pueblos americanos del centro y del norte, ya fuera para venerarlo o para comérselo.

El Ciudadano, vía Science Alert

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