El diputado José Antonio Rivas (PS) presentó un proyecto de ley que busca incorporar formalmente la dimensión animal a la gestión del riesgo de desastres en Chile.
La iniciativa establece que los planes de emergencia deberán anticipar qué hacer con los animales frente a evacuaciones y otras situaciones de catástrofe.
El legislador indicó que el proyecto fue denominado como «Ley Morocho», en alusión al perrito que quedó atrapado durante varias horas en medio del río Mapocho, tras el aumento del caudal provocado por las lluvias.
Recordemos que, mientras los equipos de emergencia intentaban rescatarlo, Morocho terminó siendo arrastrado por la corriente y, tras avanzar varios metros por el río, logró salir del agua por sus propios medios y alcanzar la ribera.
El caso fue seguido en vivo por televisión, y volvió a poner sobre la mesa las dificultades que existen para responder ante este tipo de situaciones durante una emergencia.
«Actualmente, la legislación que regula el Senapred no contempla expresamente a los animales. Este proyecto busca corregir ese vacío incorporando a animales de compañía, animales de producción y trabajo y fauna silvestre dentro de la planificación para enfrentar emergencias», explicó el diputado Rivas.
«Cuando hay una emergencia», agregó el legislador socialista, «nadie debería tener que elegir entre ponerse a salvo o abandonar a sus animales».
«Sabemos que hay personas que retrasan una evacuación o incluso regresan a una zona de peligro para buscarlos. Si sabemos que eso ocurre, tenemos que anticiparnos y tener protocolos claros antes de que llegue la próxima emergencia», agregó.
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es precisamente la evacuación y acogida de animales.
El proyecto establece que los planes de emergencia deberán contemplar procedimientos para su evacuación, traslado y acogida temporal, coordinados con la evacuación de la población, además de identificar previamente recintos o lugares que puedan ser utilizados para recibirlos, de acuerdo con las normas sanitarias y de bienestar animal vigentes.
La propuesta también contempla procedimientos para entregar atención veterinaria de urgencia, el manejo y disposición final de animales fallecidos y acciones de información y educación para que las comunidades sepan cómo prepararse y actuar frente a una emergencia.
Estas medidas apuntan también a resguardar la salud pública frente a riesgos asociados a zoonosis, calidad de las aguas y manejo sanitario posterior a una catástrofe.
La diputada Carolina Cucumides (PS), quien suscribió la iniciativa, sostuvo que actualmente gran parte de esta tarea termina dependiendo de la solidaridad y la acción de particulares.
«Cada vez que hay una catástrofe tenemos que apelar a la solidaridad, a los medios de comunicación que exponen el caso de algún perrito que está entremedio del agua o que queda atrapado en un incendio forestal. No puede ser posible que no nos hagamos cargo en su dimensión total del cuidado de nuestras mascota», afirmó la legisladora.
Por su parte, la diputada Valentina Cáceres (FA) destacó que «Chile es un país que ama profundamente a los animales, por eso es muy importante que desde el Estado se cree una línea de acción y de protección frente a catástrofes naturales. Dejemos de entregarle esa responsabilidad a personas particulares, a rescatistas que el día de hoy se hacen cargo de poder cuidar y defender a los animales».

Realidad en zonas rurales
El proyecto presentado considera especialmente la realidad de las zonas rurales, donde los animales no solo forman parte de las familias: muchas veces constituyen una fuente de trabajo e ingresos.
«No estamos hablando solamente de perros y gatos. Para muchas familias del campo sus animales son también su trabajo y su sustento. Una catástrofe puede significar perder en pocas horas aquello de lo que una familia ha vivido durante años, y esa realidad también tiene que estar considerada cuando nos preparamos para enfrentar una emergencia», enfatizó el diputado Rivas.
Por último, el legislador fue enfático en señalar que la «Ley Morocho» no crea un sistema paralelo de respuesta ante emergencias, sino que incorpora la dimensión animal a los instrumentos de planificación que ya contempla la legislación, «de manera que las capacidades existentes puedan ser coordinadas y previstas antes de una catástrofe y no cuando esta ya se encuentra en desarrollo».
«La iniciativa establece expresamente que los procedimientos destinados a proteger y evacuar animales no podrán retrasar ni entorpecer la evacuación de las personas. Asimismo, el deber de resguardar a un animal no podrá utilizarse como justificación para desobedecer una orden de evacuación o poner en riesgo la seguridad propia o de terceros», apuntó el parlamentario.

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