Por Pía Sommer
Amparo Aguirre es chilena, antropóloga y artista. Durante buena parte de su trayectoria trabajó en cine y cultura, y posteriormente dedicó una parte importante de su actividad a investigar y recuperar las Minchiate. En 2022, cuando participó en el Congreso Internacional de Tarot de Barcelona, llevaba más de una década vinculada al Minchiate dedicándose en ese momento casi exclusivamente a estudiarlo. La historia que desencadena todo es bonita, puesto que en 2005 heredó de su abuela, Erni Stegmann, una baraja italiana original de Minchiate Al Leone del siglo XVIII, que perteneció durante generaciones a la familia di Girolamo. Ese mazo, fue el que la llevó a investigar la historia del juego.
Tarot Minchiate: memoria, juego, arte y patrimonio

Amparo, para comenzar, ¿dónde te encuentras viviendo actualmente y cómo es el lugar desde el que estás desarrollando tu trabajo? ¿Existe alguna relación entre ese entorno y tu manera de investigar, crear o acercarte al Minchiate?
Hola! Vivo en Bomarzo, un pueblo de la Tuscia Viterbese en Italia. Es un pueblo muy pequeño – cerca de 1000 habitantes – situado sobre una colina rodeada de bosques y vestigios arqueológicos de la civilización Etrusca. Es conocido por el Sacro Bosco, un parque de esculturas gigantes talladas in situ. Fue creado a mediados del siglo XVI y es distinto del resto de jardines del Renacimiento Italiano, por la originalidad de sus esculturas manieristas, y su estilo alquímico y esotérico. En este lugar fuera del tiempo me he inspirado y he encontrado un espacio propicio para desarrollar mi trabajo.
¿Cómo aparecen las Minchiate en tu vida? Me interesa especialmente ese primer encuentro: ¿Fue primero una fascinación por las cartas, por el objeto histórico, por la historia familiar o por el propio juego?
Cuando llega el mazo original a mis manos, yo sabía muy poco del tarot; sabía que era un oráculo; que tenía 78 cartas; que estaba dividido en Arcanos Mayores y Arcanos menores. Entonces aparecen las Minchiate con imágenes nuevas, que nunca antes había visto en un tarot; un animal en medio de una gran fogata; una cabra con cola de pez; una mujer con un espejo en una mano y una serpiente en la otra… y con 97 cartas en vez de 78. Cuando pongo “Tarot de 97 cartas” en internet, descubro que no existe, que no hay NADA. Mi curiosidad explota, ¡es un objeto totalmente desconocido!
En 2005 recibes de tu abuela, Erni Stegmann, una antigua baraja de Minchiate Al Leone. ¿Qué recuerdas de aquel momento y qué significó para ti descubrir que detrás de ese objeto familiar había una historia mucho más amplia?
Con mi abuela siempre compartíamos un momento íntimo en su habitación, en el que ella abría un cajón de la cómoda que mantenía con llave, y sacábamos sus runas y yo le contaba mis cosas, me leía las manos y consultábamos su oráculo. Nos divertíamos mientras mi abuelo dormía la siesta. Un día en vez de las runas sacó una caja con cartas de cartón, parecían pintadas a mano. Me dijo que se las había regalado Francesco di Girolamo. Entonces mi primer encuentro fue así: en un espacio amoroso, íntimo y cálido, con perfume a violetas.

¿En qué momento esa baraja dejó de ser una herencia para convertirse en el punto de partida de una investigación?
El punto de partida de la investigación fue onírico, suena extraño, pero la vida es bastante más mágica de lo que imaginamos. Soñé con una “Clase de Minchiate” una voz me explicaba (mientras se dibujaba un esquema en el horizonte) que el tarot que conocemos es sólo una mitad, desde que el sol nace hasta que se pone el horizonte. Y que el tarot de mi abuela añade ese tramo que falta, desde que el sol se pone, hasta que vuelve a nacer. Le conté el sueño a mi abuela, y ella lo puso en mis manos y dijo: “Es tuyo”. Ahí comienza todo realmente.
Las Minchiate pertenecen a una tradición histórica de juegos de cartas italianos relacionados con el tarot, pero posee características que lo hacen extraordinariamente singular. ¿Podrías explicarnos brevemente cuál es su contexto histórico y qué lugar ocupa dentro de la evolución de los tarots?
Las Minchiate nacen junto con el Renacimiento Italiano, en Florencia. Lorenzo de Medici tenía su propio mazo y jugaba con él, para que te hagas una idea: ¡antes que llegaran los españoles a América!. Hoy conocemos el tarot sólo como oráculo, pero en el inicio era también un juego de estrategia y memoria, un juego edificante. Es la madre olvidada de los tarots que conocemos hoy.
A diferencia del tarot que hoy conocemos popularmente, las Minchiate tienen 97 cartas y una estructura con un orden particular. Su iconografía representa las mismas alegorías de los tarots que conocemos, pero con imágenes diferentes, y además agrega cartas “nuevas” ¿Qué nos dicen estas imágenes sobre la sociedad, la cultura y las formas de pensamiento de la época en que se desarrolló?
Las Minchiate agregan las cuatro virtudes (Esperanza, Prudencia, Fe, Caridad), los cuatro elementos (Fuego, Agua, Tierra, Aire) y los doce signos zodiacales, y restan el Papa. Esto no es casual, Florencia era una República y muy vanguardista para la época, por eso en las Minchiate está presente la astrología, la alquimia, el cristianismo, la filosofía neoplatónica, la mitología, las fábulas y las jerarquías sociales. Es un momento histórico en el que hay sed de conocimiento y la convicción de que el ser humano puede convertirse en lo que desee. Las imágenes, la belleza, la poesía y la música se consideran medicinales y parte del camino espiritual. Con la caída de Constantinopla muchos manuscritos de su biblioteca se dispersan por occidente. Intelectuales florentinos como Marsilio Ficino, trabajan en su traducción. Las Minchiate son de la misma época en que se inaugura La Academia Platónica de Florencia y surgen junto con el Renacimiento.
También me interesa recuperar una cuestión que quizá se ha perdido en la percepción contemporánea del tarot: Las Minchiate eran, ante todo, un juego. ¿Cómo se jugaba? ¿Qué sabemos de sus reglas originales y qué implica recuperar hoy esas reglas para comprender realmente la baraja?
Hermosa pregunta, ¡en su momento habían muchas formas de jugar con ellas!, piensa que por siglos las minchiate fueron el único tarot que se usaba en toda la Toscana. Yo he aprendido – hasta ahora – dos formas: con tres jugadores que juegan individualmente, y con cuatro jugadores que juegan en parejas. Para mi es imposible quitarle al tarot su aspecto lúdico, hace más de un año lo jugamos cada semana en el bar de Bomarzo con mis vecinos y nos divertimos muchísimo. ¿Porque solo vamos a acercarnos al tarot desde las dudas, los problemas, y con situaciones complejas que debemos resolver? ¡la vida también es alegría, risas, y tontear con los amigos!
Cuando hablamos actualmente de tarot solemos hacerlo desde la cartomancia, la espiritualidad o el esoterismo. Sin embargo, tu trabajo parece devolver a las Minchiate a un territorio donde conviven el juego, la historia, la iconografía y la cultura material. ¿Te interesa precisamente cuestionar esa separación moderna entre tarot como juego, tarot como objeto artístico y tarot como instrumento de interpretación?
En realidad no creo que mi trabajo sea cuestionar nada, sino más bien devolver a través de las Minchiate algo que hemos perdido y que considero muy importante: El valor de compartir, tener tiempo de ocio, de jugar y divertirnos presencialmente con otras personas. Es oportuno que te explique algo gracioso antes de continuar: Minchiate significa “Tonterías”. Y la carta más importante del juego, por supuesto, es el Loco o el “Tonto”. Y esto no es casual, en la visión de la época no se alcanza la divinidad a través de lo racional, porque la razón es humana, y lo divino está por encima, es supra-racional. Al mismo tiempo no se puede aislar el arte y sus imágenes de la capacidad humana de interpretar y dar sentido a lo que observa.

Desde tu perspectiva, ¿Qué relación existe entre juego e interpretación simbólica? ¿Crees que la experiencia lúdica puede ser también una forma de conocimiento?
El juego es una representación simbólica. Cuando jugamos creamos una realidad dentro de la realidad, que tiene sus propias reglas. Ahí entra nuestra creatividad e imaginación, algo – por cierto – muy humano. Desde nuestra primera infancia interpretamos la realidad y la recreamos simbólicamente jugando. Desde los pasteles de barro en adelante… experimentamos a través del juego la realidad. Por otra parte el juego es una experiencia de prueba, nos permite construir, equivocarnos, y ciertamente aprender y conocer, a nosotros, a los otros y a nuestro entorno. Pero lo más importante es que todo esto ocurre desde un lugar de goce y libertad. Nadie te puede obligar a jugar a algo, si así fuera, perdería su sentido lúdico y dejaría de ser realmente un juego. Con la cartomancia a mi modo de ver ocurre lo mismo, la interpretación simbólica de las cartas abren un espacio de juego en torno a nuestra realidad que nos permite ensayarla, conocerla, crearla e imaginarla nuevamente.
Tu aproximación al Tarot Minchiate combina investigación histórica, antropología, arte y divulgación. ¿En qué momento sentiste que estabas desarrollando una especialidad propia alrededor de esta baraja?
El año 2020, cuando inicié mi instagram @minchiate.tarot, comencé con el trabajo de divulgación. Ya había investigado durante años y tenía mucho material que me parecía importante compartir. Principalmente porque durante más de una década fue un trabajo muy solitario, ningún libro escrito sobre tarot permitía conocer y entender estas cartas en su totalidad. Y el único libro existente, estaba en inglés y no incluía el juego ni otros aspectos que para mi son fundamentales para conocer realmente este mazo.
¿Cómo definirías hoy tu campo de trabajo?
Diría que hoy en día mi trabajo tiene tres áreas que para mi son fascinantes, en primer lugar estoy sumergida en el estudio del Renacimiento Italiano, podría hablar horas sobre el tema porque es de una riqueza enorme, pero al menos destacar la fe en el ser humano y sus capacidades, y el valor de la diferencia y de la discusión para la construcción del conocimiento colectivo, entre tantas otras cosas. En segundo lugar el trabajo artístico en el diseño de nuevas barajas. He estado sumergida en los colores, principalmente acuarelas. Finalmente la divulgación del tarot desde un lugar diferente, despejando prejuicios y mostrando nuevas vetas.
Has dedicado años a estudiar fuentes, iconografía, reglas y diferentes versiones históricas de las Minchiate. ¿Cómo se investiga científicamente una tradición que ha llegado hasta nosotros a través de objetos, documentos y testimonios fragmentarios? ¿Cuáles han sido las principales dificultades metodológicas de esa investigación?
La gran dificultad al inicio fue la lengua, ¡todo estaba en italiano o en inglés! Y yo sólo hablaba español. En esos años internet no traducía automáticamente, así que me pasé meses quitándole tiempo a la única persona que conocía que hablaba italiano (le estaré agradecida de por vida). Ahora es mucho más sencillo. Me siento afortunada de vivir en un siglo donde la tecnología me permite acceder a diferentes idiomas, y sobre todo, que los museos y bibliotecas tengan gran parte de sus archivos digitalizados. ¡Hoy en día investigar es mucho más sencillo! Mi trabajo fue reunir y dar forma la información.

Hay además una dimensión artística muy fuerte en tu trabajo. Cuando reproduces o reinterpretas una baraja histórica, ¿cómo decides dónde termina la reconstrucción y dónde comienza tu propia creación? ¿Es posible ser rigurosa históricamente y, al mismo tiempo, producir una obra contemporánea?
La primera baraja “Tarot Minchiate Al Leone di Girolamo” fue una reproducción de las Minchiate de mi abuelita, yo no la intervine para nada, mi aporte fue el libro bilingüe que la acompañó, porque no existía nada en español sobre el tema y lo que había en inglés me parecía insuficiente. La segunda baraja en cambio, el “Tarocchi Minchiate di Bomarzo” fue una intervención de color, calqué las imagenes sobre papel de acuarela y luego pinté. Los cambios que hice fueron para incorporar el lugar donde vivo, cosas pequeñas, por ejemplo las vasijas de la templanza tienen decoraciones etruscas, o si en el original aparecía una ciudad, yo pinté Bomarzo, detalles así. Le agregué dorados a las cartas, inspirada en los primeros tarots de las cortes italianas, que también eran pintados a mano y con detalles en pan de oro y plata. Como es una copia, yo diría que cumple con ser rigurosa históricamente y a la vez por sus colores indiscutiblemente contemporánea. Finalmente el tercer mazo “Tarocchi Minchiate Al Leone Revival with Golden Details”, es un trabajo más cercano a la idea de restauración, en donde he mantenido los colores del original y también he agregado dorados, pero el foco ha estado en resaltar su belleza haciendo un trabajo de limpieza, durante mil horas de photoshop. Con este último cierro la trilogía basada en las Minchiate Al Leone.
Tu investigación te ha llevado también hasta Bomarzo. ¿Qué relación encontraste entre esta localidad, su imaginario cultural y la tradición de las Minchiate?
El pueblo donde vivo es rural, apartado, la mayor parte de sus habitantes son jubilados, y se juntan en el bar a jugar cartas cada día. ¡No sé si existe un lugar más propicio que este! Por supuesto al inicio me miraban con distancia, no nos conocíamos, supieron que yo trabajaba con el Tarot, y acá como en todas partes hay algo de superstición. Cuando les conté que se llamaba Minchiate (Tonterías), que era un juego, y que lo jugaba Lorenzo de Medici y Vicino Orsini, comenzaron a mirarme con otros ojos. Les expliqué que mi misión era recuperar parte del patrimonio cultural inmaterial italiano que se estaba perdiendo, y eso les encantó, buscaron en internet y vieron que no estaba mintiendo. Además el pueblo es muy pequeño y nos vemos a diario, rápidamente me adoptaron como una más.
En ese contexto aparece una cuestión que me parece especialmente interesante: el patrimonio no siempre nace de una institución, sino que puede surgir de una comunidad, de una memoria local o incluso de la recuperación de un objeto olvidado. ¿Crees que el Tarot Minchiate podría llegar a constituir un elemento de patrimonio cultural vinculado a Bomarzo? ¿Qué tendría que suceder para que esa posibilidad se materializara?
¡Totalmente! Bomarzo es por ahora el único lugar en el mundo donde se juega minchiate hace más de un año, cada semana, el mismo día, en el mismo horario y en el mismo lugar: el Bar del Circolo ACLI. No somos muchas personas, pero últimamente han llegado de otros pueblos a aprender y jugar, entonces tenemos una mesa de profesionales locales y otra de principiantes. Ha sido algo muy paulatino, pero la gente del pueblo está contenta porque le damos vida al lugar, a veces llegan también a jugar otros juegos, porque saben que los miércoles el ambiente es muy divertido y todos están jugando, gritando, riendo y tomándose una cerveza. Además jugamos con las Minchiate di Bomarzo, eso agrega cierto orgullo local frente a las personas que son de afuera o están de paso. Para mi un recuerdo especial es cuando una de las vecinas llegó con un afiche gigante con las cartas impresas de regalo, y todos estuvieron de acuerdo que había que ponerlo en una pared del bar. Así que ahí está puesto, por los mismos parroquianos que juegan a las cartas todos los días.

¿Cómo ha recibido la población local tu trabajo? ¿Te has sentido en algún momento como una investigadora externa que llega a descubrir algo, o más bien como alguien que participa activamente en la construcción de una nueva memoria alrededor del lugar?
La verdad es que nunca me he presentado en ningún lugar como investigadora, me parece un título petulante. Mas bien soy la chilena que habla itañol, ríe fuerte, se viste de colores, saluda a todo el mundo y es loca. Lo hermoso de un pueblo pequeño es que las máscaras no tienen sentido, nos conocemos porque nos vemos a diario, yo puedo ir en pijama y pantuflas al bar. Con 50 años soy la niña, la jovencita, mi mejor amigo tiene 75. Hace poco se reían porque me decían “Hasta ahora éramos conocidos por los monstruos del Sacro Bosco, ahora también nos conocerán por las tonterías”.
Podría decirse que tu trabajo tiene también una dimensión de activación cultural: recuperas un objeto histórico, investigas sus fuentes, reconstruyes un juego y lo vuelves a poner en circulación. ¿Te reconoces en ese papel de agitadora o activadora cultural?
Creo que lo interesante es que cada paso que he dado, ha sido por invitación de la misma gente del lugar; la iniciativa de jugar cada miércoles en el bar fue de una vecina; vender mis mazos en el bar fue idea de la barista; poner el cartel de minchiate en la pared idea de los socios del bar; vender las barajas en la tienda del Sacro Bosco también fue idea de un vecino que conocía al dueño y armó la reunión. También me invitaron a formar parte de una recreación histórica del 1500 en un pueblo vecino (Soriano del Cimino), jugando minchiate, vestida de la época. Y otro día me pidieron desfilar con las minchiate vestida de aldeana. Me han pedido ser parte de las celebraciones de los 500 años de Giulia Farnese el próximo año en Bomarzo con gigantografías de mis cartas. Con esto quiero decir que yo simplemente he devuelto algo que les pertenecía.
Has contribuido a divulgar el Tarot Minchiate internacionalmente y a introducirlo de nuevo en conversaciones contemporáneas sobre tarot, arte e historia. ¿Cómo te posicionas dentro del panorama actual de investigadores, artistas, coleccionistas y divulgadores del tarot?
En la actualidad, ningún profesional serio en este ámbito desconoce la existencia de las Minchiate. Estoy hablando exclusivamente de profesionales, gente que por su profesión debe mantenerse actualizada en la materia. No digo que sepan jugarlas o cómo leerlas, pero saben que existen. Ahora, el público general, osea el 99% de las personas, todavía ni siquiera saben que el tarot es también un juego, menos aún que que existe un tarot de 97 cartas que se llama Minchiate. Mi posición es la de una persona que comparte un tesoro perdido, convencida de que es un aporte valioso, y que desea que todos lo puedan disfrutar.

¿Qué diferencias encuentras entre estudiar el tarot como fenómeno histórico y aproximarse a él desde la práctica artística o desde la cartomancia? ¿Crees que estos mundos deberían dialogar más entre sí?
La cartomancia es un arte antiquísimo, que nace junto con los juegos de cartas. Piensa que en esos años no era como ahora, que hay de todo, antes la gente tenía pocos objetos, solo una vestimenta especial para los domingos con suerte, el mismo par de zapatos para todos los días. Piensa en alguien que tiene un mazo de cartas, juega con él, durante 4 rondas siempre le sale una misma carta que le llama la atención, porque se le repite una y otra vez. Es absolutamente natural que le dé un sentido. Los italianos agregaron los triunfos a los juegos de cartas, y los triunfos representan alegorías, es decir conceptos complejos ilustrados en una imagen: El amor, La muerte, La rueda de la fortuna… eso es el Tarot, un juego que, si tu lo quieres, puede hablar.
En tu trayectoria, ¿qué lugar ocupa la cartomancia? ¿La consideras una práctica artística, una forma de lectura simbólica, una tradición cultural, una herramienta de conocimiento o prefieres no encerrarla en ninguna de estas categorías?
Lo primero que encontré sobre las Minchiate fueron las reglas del juego, para mi una sorpresa gigante, y fue lo primero que traduje del italiano al español. Luego comencé a descubrir la historia, que es lo que había detrás de cada una de esas cartas que los tarots actuales no tenían. Así llegué a contactarme directamente por correspondencia con los principales investigadores en la materia, como Franco Pratesi o Nazario Renzoni. Para entender, tuve que bucear por el Renacimiento, la alquimia, el neoplatonismo, los manuscritos conocidos como Libros de Horas, la astrología, todo como parte de esta inmersión en el tiempo. Y entonces, recién entonces, como algo natural de esta búsqueda de conocimiento profundo del tarot, llegué a la cartomancia. digamos que de 21 años de estudio, la cartomancia llegó en los últimos seis.
Hay algo fascinante en tu recorrido: una baraja heredada dentro de una familia termina convirtiéndose en una investigación histórica, después en un proyecto artístico y finalmente en una herramienta de divulgación. Mirando retrospectivamente, ¿qué crees que estabas buscando realmente cuando comenzaste este camino?
Cuando comencé este camino lo que buscaba era saciar mi curiosidad, jamás pensé que lo que mi abuela me estaba regalando era un viaje sin retorno, un viaje en el tiempo, ni menos aún que pasados los 40 años aprendería a hablar otro idioma y terminaría viviendo en un pequeño pueblo italiano en donde mi trabajo sería jugar a las cartas en el bar. Acá en Italia todos ríen, porque no miento cuando digo que vivo de las tonterías, colecciono tonterías, soy experta en tonterías, y escribo sobre tonterías. Algo que para mí es un gran honor. Imaginen que la última vez que fui a España para hacer un curso, mis vecinos me preguntaban ¿Qué vas a hacer a España? y yo respondía “voy a enseñar tonterías” las carcajadas continuas que me da mi trabajo no tienen precio.
Actualmente estás preparando el lanzamiento de tu baraja Minchiate di Bomarzo en Chile y la segunda edición de tu investigación. ¿Qué incorpora esta nueva edición respecto de la primera? ¿Qué aspectos has revisado, ampliado o descubierto durante estos años?
Para esta segunda edición del libro (que viene incluído en un código QR descargable dentro de mis barajas), lo que hice fue mejorar y revisar las traducciones al español y al inglés. Además amplié la bibliografía y la información en el capítulo de cartomancia, tratando de responder algunas preguntas que siempre me hacen. Finalmente he incluido imágenes que no estaban en el primer libro. En cuanto a las cartas, esta vez las hice con barniz brillante y con un borde holográfico negro, buscando que fuesen más fáciles de barajar. La caja es de mayor calidad en relación a la primera edición, se abre en dos partes y tiene esculturas del Sacro Bosco ilustradas en su interior. Son 500 copias numeradas, pero me quedan sólo 300. Actualmente, además de estar preparando el lanzamiento en Chile, voy – por segundo año consecutivo – al evento Lucca Comic & Games, el festival más grande de Europa y el segundo más importante del mundo de cómic, animación y juegos de mesa. Presentaremos “Playing with history: research an revival of the Cinquecento Tarocchi Minchiate” junto a Michal Lynn Shumate, quien está terminando su doctorado en Historia del Arte y a la vez es una gran jugadora de Minchiate. Tendremos un stand en el Área Demo de la Escuela de Altos estudios de Lucca (Partner científico de la Lucca Comics & Games), en donde enseñaremos a jugar, mostraremos mi colección de Minchiate y tendremos actividades para todas las edades el sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre.
Sé que además de tu Minchiate de Bomarzo, estás terminando una nueva baraja ¿Qué quieres aportar con esta nueva baraja de minchiate?
Lo que intenté hacer con la nueva baraja “Tarocchi Minchiate Al Leone di Girolamo with Golden Details” fue resaltar la belleza de las barajas de Minchiate de Patrón Temprano – que eran hechas artesanalmente con planchas grabadas en madera y pintadas con stencils – haciendo más visibles sus líneas y detalles, que en las originales se pierden por la superposición de capas de pintura. A mi me gusta mucho su paleta de colores y pienso que los detalles dorados hacen un juego visual muy bello. Limpiar pacientemente cada carta cuidando sus líneas y colores, fue un gesto de cariño y respeto hacia la baraja que un día heredé. Pero debo aclarar que aún falta un poco para que esté lista y salga a preventa.
Para quienes quieran acercarse al Minchiate por primera vez, ¿cómo pueden conseguir actualmente la baraja y tus publicaciones? Y, sobre todo, ¿por dónde recomendarías empezar a alguien que no conoce absolutamente nada?
Hoy en día, si pones en google “Tarot Minchiate” puedes encontrar bastante información, y barajas de diferentes precios, la mayoría son reproducciones de barajas antiguas conservadas en bibliotecas y museos. Hay barajas de grandes empresas que producen muchos tipos de tarots y en cantidades industriales, y también de productores independientes con tirajes más pequeños como yo. En mi página web www.tarotminchiate.com tengo en venta mis barajas y también las de otros creadores independientes. Para alguien que no sabe nada, le recomendaría mis barajas (viene de cerca la recomendación jajaja) primero porque vienen con un libro con la historia, las reglas del juego, cartomancia y otras sorpresas, y en segundo lugar, porque las hice pensando en que fuera más fácil aprender a jugar, marcando el puntaje de algunas cartas dentro de su diseño. Particularmente el de Bomarzo es muy didáctico, porque hasta los colores te guían… y digo esto tanto en el juego como en cartomancia: es una baraja muy alegre y directa, fácil de leer.
Finalmente, después de tantos años de investigación, ¿qué te gustaría que ocurriera con el Minchiate? ¿Te interesa que se convierta nuevamente en un juego practicado, que sea reconocido como patrimonio, que continúe siendo estudiado académicamente, que inspire a nuevos artistas… o quizá todas esas cosas a la vez?
¡Sueño tantas cosas! Me imagino recibiendo a personas de todas partes del mundo en Bomarzo una semana al año, en un verdadero festival de tonterías, en donde todos disfrutan, se ríen y aprenden algo nuevo, con torneos de Minchiate, en donde se enfrentan equipos de diferentes lugares, por ejemplo en Bilbao hay un equipo de tontas muy buenas, que yo creo que podrían competir perfectamente con Florencia o Bomarzo. En mi fantasía existen cientos de mazos de minchiate contemporáneos hermosos de muchos artistas diferentes que se reúnen allí para hacer intercambios con otros creadores. Para ese entonces habrá muchos más investigadores y especialistas que expondrán en conferencias sus nuevos descubrimientos, ideas y teorías. El tarot es un gran vehículo para la imaginación, y la mezcla de brujas, magos, artistas, borrachos de bar y jubilados me parece fantástica. Me encantaría tener un museo en el que se expusieran esas cientos de barajas diferentes. ¡Cada vez que conozco un artista trato de convencerle de que haga su propia versión de las minchiate! En la actualidad son muy pocas las barajas de creadores contemporáneos, yo siempre les digo: “Si pintas un tarot de 78 cartas eres uno más de 5000, pero si pintas unas Minchiate serás parte de la historia del tarot en el Siglo XXI”. Espero que alguien que lea esta entrevista sienta el llamado y se anime a ser uno de los primeros 20 creadores e ilustradores de Minchiate contemporáneos.
Contacto y mayores informaciones en Tarotminchiate.com, @tarotminchiate y @minchiate.tarot.
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