Bernardo Oyarzún lleva al CNAC una memoria que se mueve entre mitos, ciudad y territorio

La exposición «Estéticas intuitivas» reúne en Cerrillos obras producidas entre 2011 y 2026 y propone mirar la intuición como una herramienta de conocimiento vinculada a la memoria colectiva, los saberes ancestrales y las formas de resolver la vida cotidiana

Bernardo Oyarzún lleva al CNAC una memoria que se mueve entre mitos, ciudad y territorio

¿Qué conocimientos quedan fuera cuando una sociedad decide qué merece ser considerado saber? La nueva exposición de Bernardo Oyarzún en el Centro Nacional de Arte Contemporáneo (CNAC) parte de esa pregunta para recorrer quince años de trabajo en torno a la memoria, el territorio y las formas de creación que sobreviven al margen de los discursos oficiales.

«Estéticas intuitivas» abrirá sus puertas el 26 de septiembre y reunirá escultura, instalación, fotografía y video. Más que una retrospectiva convencional, el proyecto pone en diálogo piezas de diferentes etapas de la trayectoria del artista chileno para rastrear conexiones entre las mitologías del sur, las culturas indígenas, la experiencia migratoria y las soluciones construidas en los barrios populares.

Para Oyarzún, la intuición no se limita a una percepción individual. «En las cosmovisiones indígenas, la intuición trasciende lo individual y se vincula con una memoria ancestral y colectiva, transmitida entre generaciones y expresada, por ejemplo, en la medicina tradicional y en un conocimiento profundo del entorno natural», explica.

El recorrido se abre con dos esculturas monumentales: Piwichen (2023) y Puyu (2025), ambas vinculadas con seres procedentes de las mitologías del sur de Chile. En ellas, la transmisión oral adquiere una dimensión material y permite que relatos transformados de generación en generación encuentren nuevas formas.

Puyu incorporará, además, una dimensión participativa. A través de talleres y actividades que se sumarán al montaje, los visitantes podrán imaginar y construir sus propias criaturas zoomorfas, prolongando así el proceso de transmisión y transformación que atraviesa la obra.

La historia también aparece bajo una mirada crítica. En Tentativa / Sustituciones (2016), Oyarzún sustituye simbólicamente a Pedro de Valdivia por un guanaco de oro relacionado con las culturas Chimú y el mundo incaico. La operación desplaza el relato tradicional sobre los orígenes de Santiago y hace visibles otras capas históricas anteriores a la ciudad colonial.

En Souvenir (2016), el foco se sitúa en el encuentro entre ritual y mercado. El artista observa cómo determinados objetos vinculados a imaginarios ancestrales pasan a formar parte de circuitos comerciales y de consumo, aunque mantengan parte de la carga simbólica que les dio origen.

La exposición incorpora también Códice (2026), una pieza inédita que lleva al ámbito audiovisual patrones geométricos asociados al tejido y a la chakana andina. El resultado establece un puente entre formas de organización visual provenientes de tradiciones ancestrales y herramientas tecnológicas contemporáneas.

Cuando la intuición también construye ciudad

La muestra cambia de escala con Mecánica Popular (2011), proyecto centrado en carros, vehículos y mecanismos fabricados mediante reciclaje y reutilización. Son objetos que nacen de la necesidad y del aprendizaje autodidacta, pero que Oyarzún presenta también como expresiones de ingenio y conocimiento práctico.

Esa atención hacia las formas cotidianas de supervivencia continúa en Antejardín (2025). La obra reúne pequeños jardines y huertos aparecidos espontáneamente en barrios populares, donde plantas medicinales, cultivos domésticos y especies procedentes de diferentes lugares terminan configurando pequeños ecosistemas urbanos.

En ellos también queda registrada la movilidad de las personas. «El vínculo entre lo indígena y el mundo popular urbano tiene antecedentes históricos concretos. La migración masiva desde comunidades indígenas hacia las ciudades durante la primera mitad del siglo XX incidió profundamente en los procesos de mestizaje y en la formación de las periferias urbanas», señala Oyarzún.

Desde esa perspectiva, «Estéticas intuitivas» conecta mundos que habitualmente se presentan por separado: la memoria indígena y la cultura popular, los relatos míticos y las tecnologías contemporáneas, el territorio rural y la periferia urbana. El conjunto plantea así una pregunta sobre las formas de conocimiento que han quedado fuera de los relatos dominantes y sobre su capacidad para permanecer activas, adaptarse y producir nuevas imágenes del presente.

Coordenadas

Exposición «Estéticas intuitivas», de Bernardo Oyarzún.
Del 26 de septiembre al 22 de noviembre al 2026, abierta de martes a domingo de 10:00 a 18:30 horas.
Centro Nacional de Arte Contemporáneo, Avenida Pedro Aguirre Cerda 6100, Cerrillos.
Entrada liberada.

Fuente: Centronacionaldearte.cultura.gob.cl.
Retrato artista: Revista Direcmass.
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