El trabajo de McLaughlin se centra en el tema de la alienación humana, mediante la presentación de escenas y objetos cotidianos desplazados a través del recorte y el punto de vista inusuales. El artista utiliza la fotografía y los folletos de viaje de la década de 1960 como puntos de partida para la pintura. Le gusta jugar con las escalas, algunas obras son tan pequeñas como tarjetas postales y otras tienen metros de largo.
Ben McLaughlin nació en el Reino Unido y recibió su licenciatura en Bellas Artes por la Escuela de Arte de Londres. Ha expuesto en muchas partes del mundo.
Quizás la principal virtud de esta obra sea la extraña y aparente falta de ambición, que encubre la pretensión de poner la realidad en cuarentena. El espectador, cuando penetra en estos lienzos, descubre cuán siniestra puede ser la realidad.

















