Paulina Vergara, directora de Centro Cultural Letras Públicas

“Las cárceles de Chile están llenas de ausencia, la carta ofrece la posibilidad de mitigar esa soledad que impone el encierro”

En un país donde las cárceles suelen permanecer fuera del debate cultural, el trabajo de Letras Públicas busca acercar la escritura, la lectura y la creación literaria a personas privadas de libertad, entendiendo la cultura como una herramienta de reflexión, comunicación y reinserción social.

“Las cárceles de Chile están llenas de ausencia, la carta ofrece la posibilidad de mitigar esa soledad que impone el encierro”

En un país donde las cárceles suelen permanecer fuera del debate cultural, el trabajo de Letras Públicas busca acercar la escritura, la lectura y la creación literaria a personas privadas de libertad, entendiendo la cultura como una herramienta de reflexión, comunicación y reinserción social. Fundado en 2019, el proyecto ha desarrollado talleres y experiencias de escritura epistolar en cárceles de Chile y México, promoviendo la comunicación entre personas privadas de libertad y el exterior a través de iniciativas como Querida tú: correspondencia de mujeres prisioneras, Proyecto Cartas y diversos talleres en recintos penitenciarios femeninos y masculinos.

Este 2026, el proyecto inició además una nueva etapa de crecimiento: aumentó la participación en Proyecto Cartas Valparaíso, que pasó de 20 a 30 mujeres, y abrió por primera vez un taller orientado a hombres privados de libertad, enfocado en fortalecer vínculos paternos y generar nuevas conexiones con el exterior. 

El viernes 29 de mayo, Letras Públicas participará en La Furia del Libro de Invierno 2026 con dos actividades abiertas al público en el Espacio Lector del Centro Cultural Estación Mapocho. Entre las 17:00 y las 19:00 horas se realizará el taller “Se escriben cartas”, instancia donde las escritoras de cartas Marcela Mardones y Gricelda Lavín acompañarán a las y los asistentes en la escritura de misivas vinculadas a experiencias de cárcel y reinserción social. Más tarde, a las 19:00 horas, se lanzará Fábrica de Letras IV, revista escrita y leída en cárceles de Valparaíso y la Región Metropolitana, dedicada a visibilizar la literatura creada en contextos de encierro.

Conversamos con Paulina Vergara, directora de Letras Públicas y editora de la revista, sobre el valor de la correspondencia en tiempos digitales, la literatura como espacio de humanidad en contextos de encierro y los desafíos de sostener proyectos culturales dentro de las cárceles chilenas.

-En tiempos donde todo parece rápido e inmediato, ¿qué valor tiene hoy detenerse a leer y escribir una carta? 

Escribir una carta es un lujo de tiempo. Se trata de un lujo olvidado pero no por eso menos valioso porque la carta promueve en primera instancia la comunicación pero esa es solo la primera capa. La escritura de una misiva requiere poner en escena la propia vida para compartirla con el destinatario, armado únicamente de lápiz y papel. Mientras se escribe se reflexiona porque el escritor o la escritora se ve en la necesidad de describir el aquí y el ahora (el presente de la escritura) que no comparte con su destinatario. La escritora o el escritor recrea tiempo y espacio en palabras, que son también reflexión y creación pero también proyección hacia un futuro en el que ambos por fin puedan compartir un presente ideal. 

La vida misma se pone en escena. Ademas, su dimensión material la hace permanente en el tiempo. A diferencia de los whatsapp, las cartas no solo se guardan, se atesoran.

-El proyecto trabaja desde la escritura de cartas. ¿Qué posibilidades abre el género epistolar en contextos como el que ustedes abordan? 

Las cárceles de Chile están llenas de ausencias, de hijas e hijos, de familia y de afectos. En este escenario, la carta ofrece la posibilidad de mitigar esa soledad que impone el encierro. A través de la escritura de misivas, se recuperan o refuerzan vínculos en el caso de las cartas dirigidas al mundo afectivo de las y los participantes que escriben tras las rejas. Si esta escritura se trabaja en talleres además, puede ser una herramienta de reflexión y de proyección, de aprendizaje y en este sentido de reinserción porque nosotros trabajamos los sueños de libertad pero también se ponen por escrito los pasos para que ese sueño se transforme en proyecto. No se trata de una solución mágica pero si de abrir puertas hacia otros mundos posibles donde las y los participantes se transformen, gracias a la correspondencia, en narradores de su propia historia.

-¿Qué rol cumplen la lectura y la literatura en la formación emocional y humana de las personas? 

El acceso al arte y la cultura es esencial en la formación de todas las personas. Leyendo y escribiendo nos comprendemos y le damos formas a nuestro mundo, creamos nuestra identidad y entendemos las posibilidades y limitaciones que el mundo tiene para nosotros pero también generamos las condiciones para cambiar nuestra historia.

-¿Has visto cambios concretos en personas que comenzaron a leer o escribir dentro de la cárcel? 

Hay impactos a corto y largo plazo. Si pensamos que hombres y mujeres prisioneras son encerrados y encerradas en sus dormitorios a las 16:30 horas en la cárcel de Valparaíso, es de suma importancia que ese tiempo se transforme en aprovechamiento y no en peleas y pasta base. Por eso para nosotras es un logro cuando una participante llega con sus cartas listas o avanzadas o cuando nos relata que sus compañeras o compañeros también quieren escribir cartas porque significa que el taller está resonando en esas horas difíciles.

Quienes escriben una carta con dedicación, están por horas con las o los destinatarios de sus cartas, pensando en ellas y ellos, diseñando una carta única que va a ser un regalo. Por eso nos emociona cuando nos cuentan que las cartas llegaron a destino y que hijas o madres se emocionaron al leerlas.

Un proyecto que se sostiene en el tiempo, va creando una cultura, es lo que sucede en Valparaíso donde de manera interrumpida, estamos desde el 2022. El rumor, el medio de comunicación por excelencia tras las rejas, nos ha recomendado por eso las participantes han aumentado y los hombres solicitaron un taller de cartas.

-¿Qué impacto tiene mantener correspondencia con alguien privado de libertad tanto para quien escribe desde dentro como para quien responde desde fuera?

Gricelda participó en el primer taller de cartas el 2022,siempre nos llamó la atención su talento para escribir cartas por encargo,  a la antigua. Ese año implementamos Amigos por carta. Nos demoramos casi tres años en regresar a impartir un taller de cartas pero lo logramos y Gricelda ya no estaba. La contactamos y el año pasado la invitamos a participar en nuestras actividades abiertas en La Furia del libro, en la feria Malqueridas y a intercambiar cartas con una mujer imputada, desde la libertad. El éxito no se hizo esperar así es que decidimos postular al Fondo del Libro 2026 con ella como parte del equipo de trabajo. Afortunadamente ganamos el fondo para darle continuidad al proyecto y Gricelda hoy imparte talleres a sus compañeras, regresa a la cárcel desde la otra orilla, la de la libertad.

Para quienes escriben desde la libertad, es una experiencia gratificante que les hace ampliar su conocimiento del mundo. Durante la correspondencia se caen prejuicios y se intercambian historia de vida, sueños y proyectos junto a recetas de cocina y consejos amorosos. Se trata de una amistad inesperada que llega a su vida.  La espera de las cartas provoca emoción adentro y afuera.

-Muchas veces se piensa la lectura y la escritura como un privilegio o algo elitista. ¿Cómo trabajan ustedes para acercarla a personas que históricamente han sido excluidas de esos espacios? 

Sí, nos han convencido de eso. Las personas prisioneras que llegan a nuestros talleres, creen que la escritura no es para ellos o ellas, sienten vergüenza de sus palabras, piensan que quienes escriben, son otros, alguien muy alejado de ellas y ellos. Cuando se dan cuenta que pueden escribir una carta, se sorprenden de su propia escritura y pasa a ser un tiempo de disfrute. Esta es la realidad en la que trabajamos.

Con el tiempo hemos ido creando una didáctica para potenciar una escritura que si bien se da de manera natural, por la prohibición de internet y teléfonos celulares, se puede potenciar sí o sí. Las cartas de amor en general, me refiero a distintos tipos de amores, se dicen a mismas. Así es el amor. En un taller y en un espacio adecuado sus contenidos se pueden diversificar a través de la reflexión y la creación.

-¿Consideras que la cultura y la literatura deberían ser parte central de los procesos de reinserción social? 

Más bien me sorprende que no lo sean. En general quienes trabajan desde ámbitos diferentes con personas privadas de libertad, se centran en el aspecto laboral y emocional, que me parecen muy relevantes pero creo que es esencial abrir espacios de reflexión y eso es lo que la cultura entrega, la posibilidad de pensar en la propia existencia a través, en este caso, de la lectura y la escritura. La escritura promueve la reinvención de la propia historia, cuestionando esas verdades que se grabaron en algún momento en sus vidas.

-En un contexto donde suele hablarse más de castigo que de humanidad, ¿qué puede aportar la literatura? 

Nadie que conozca las condiciones carcelarias y el quiebre de 180 grados que provoca en las personas privadas de libertad y en sus familias, puede afirmar que se trata de un espacio idóneo para la reinserción. En este escenario, de precariedad infinita, la literatura ilumina un espacio de oscuridad, ofreciendo un espacio de expresión pero también de comprensión y creación de la propio historia a nivel individual pero también colectivo.

-¿Crees que en Chile todavía cuesta entender la dimensión humana de las personas privadas de libertad? 

Nuestras instituciones han luchado por ocultar la realidad carcelaria. Se enmascara su complejidad y precariedad. Atribuyo esta falta de entendimiento, a las explicaciones o revelaciones banales que se transmiten en los medios masivos de comunicación y que para gran parte de las y los chilenos, son un referente de verdad.Se trata de una realidad sesgada con protagonistas simplificados, en suma una versión descontextualizada absolutamente.Lo que ocurre tras las rejas sigue siendo un secreto demasiado bien guardado, para la mayoría.

-¿Qué obstáculos enfrentan proyectos como Letras Públicas para sostenerse en el tiempo? 

El primer obstáculo es ganar un fondo que lo financie. Cuando logras ganar uno y creas un proyecto y lo haces bien, es probable  que no te adjudiques el fondo necesario para darle continuidad al proyecto. 

Por otro lado, cuando logras superar los obstáculos anteriores y tienes que ejecutarlo te enfrentas a los obstáculo que impone Gendarmería de Chile. Falta de respuesta, respuestas a medias, cancelaciones a última hora, olvidos, censura y una burocracia que habría hecho suspirar a Kafka.

-¿Cómo nace la revista Fábrica de Letras y qué buscan visibilizar con este cuarto número? 

La precuela de Fabrica de Letras es Últimas noticias tras las rejas el periódico del Centro Penitenciario Femenino Santiago (CPF) creado en el marco del Taller de Literatura del CPF, ahí está la génesis de Fábrica de Letras, en esa época ya contaba con algunas secciones que permanecen hasta hoy. En ese tiempo caminaba por las secciones de la cárcel y me encontraba con mujeres prisioneras pero también uniformadas y profesores del liceo que estaban leyendo comentando el diario.Causaba sensación. Muchas cosas cambiaron pero el espíritu es el mismo: informar, ser un espacio de expresión pero también comunicar y enlazar a las personas.

-En el proyecto aparecen historias muy potentes de reencuentro familiar. ¿Hay algún caso que te haya marcado especialmente? 

Definitivamente el de Filomena, una participante del taller en el área de imputadas que no había visto a su hijo en 20 años pero que durante el taller se enteró de que su hijo estaba preso en la cárcel de hombres, ubicada en el mismo complejo penitenciario de Valparaíso. Con temor, le hizo llegar una carta que fue respondida y dio inicio a un intercambio y a un reencuentro. Para la celebración del día del libro la encargada de deporte recreación y cultura los invitó a los dos y pudieron abrazarse después de 20 años. 

Entrevista por Mariana Hales

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