En un mundo que parece avanzar cada vez más rápido y que premia lo inmediato, detenerse, sentir y encontrar algo de calma puede convertirse en un acto de rebeldía. Ese es el concepto que atraviesa «Calma (Yafün)», la canción que abre el álbum Paz-Ciencia, una nueva etapa para el músico, pianista, tecladista y productor nacional Ariel Pino, quien presenta este trabajo bajo el nombre de Neuromusico.
La trayectoria de Pino comenzó en el circuito jazzístico a mediados de los años 90, participando en jams del Club de Jazz y colaborando con destacados músicos de la escena nacional.
En 2000 se integró a diversos proyectos musicales relacionados al funk, soul y hip hop, incluyendo colaboraciones con Los Tetas, Anita Tijoux y Solo Di Medina (con Mambo Tokio soulers) y Esencia, entre otros.
Uno de los hitos que marca su carrera artística es el liderazgo de la banda/colectivo Alüzinati, proyecto referente del nu jazz en Chile y que para muchos es una agrupación «de culto», que sembró una fanaticada fiel hasta hoy.
Luego, se incorporó a Ángel Parra Trío, donde desarrolló el sonido del órgano Hammond.
Así, el lanzamiento de este primer single marca el inicio de una nueva ruta, sin someterse a la velocidad de un mercado que parece exigir producir y publicar cada vez más rápido. Por eso, el disco se titula Paz-ciencia, un concepto que lo define como músico y artista.

Siguen las colaboraciones
En este camino de su primer álbum, las colaboraciones han sido fundamentales, dándose desde la libertad y su dirección artística. Y esta libertad generó una especial magia en Calma (Yafün): la canción comenzó a separarse de su creador.
«El tema terminó hablándome. Me hizo reflexionar más allá de todo pronóstico. La canción, creada desde una idea inicial y construida con las voces y sensibilidades de otros músicos, terminó adquiriendo una vida propia», señala el músico.
La historia de Calma (Yafün) comenzó con una idea grabada en 2022: Cuatro acordes, un sonido de sintetizador Juno y una línea de bajo de ritmo asimétrico que terminaron convirtiéndose en el corazón de la canción.
Antes de que Paz-Ciencia tuviera forma de disco, el rapero y compositor Anzestro ya había entrado en su historia. Formado en «Cuarto Universo», acompañó a Ariel en las primeras etapas del proyecto, poniendo a disposición no sólo su experiencia, sino también algo fundamental: su estudio «Linaje».
«Fue un impulso y motivación importante, y se dio de manera orgánica y muy sabia», cuenta Ariel. Así, Anzestro dejó su huella artística que se transformó una de las buenas sorpresas del proceso, por cómo fluyó el trabajo en conjunto. «Venía recién conociendo su trabajo y su aporte tuvo un gran impacto, desde su flow y lírica profunda», confirma Pino.
Luego, se sumó David ‘Rulo’ Eidelstein, bajista y cantante, integrante de Los Tetas y figura reconocida de la escena funk, jazz y hip hop. Ambos se conocen desde los años de Esencia, proyecto que compartieron junto al músico David Flores, y mantienen desde entonces una relación de la amistad y de respeto musical.
«Su experiencia en el soul, funk y R&B y su trabajo como autor encontraron un lugar natural. Llegó a un juego y profundidad mucho más allá de lo que yo por sí solo habría podido lograr», explica Pino.
Sobre el nombre de la canción, el músico cuenta que surge de la relación entre conceptos fundamentales: Yafün, palabra del mapudungun que remite a la firmeza, el carácter y la capacidad de sostenerse frente a la adversidad, va de la mano con la calma. «La calma es el terreno y Yafün es lo que puede crecer en él».
Hoy, esa calma aparece como una fortaleza y una forma de resistencia frente a la velocidad. «En tiempos en que los algoritmos condicionan lo que escuchamos y cuánto tiempo permanecemos atentos a una canción, hacer música sin apuro y desde la experiencia puede ser un acto de rebeldía», apunta el artista.
Escucha la canción en Youtube ACÁ

