¿Cómo dos hermanos procesan la ausencia repentina de su madre tras un hecho insostenible? ¿Qué es el femicidio para un niño?
Responder estas preguntas desde la inocencia y el cuidado mutuo es la premisa de «Una obra imposible de nombrar», el más reciente libro del poeta y dramaturgo Matías Díaz Huirimilla, publicado de forma independiente por Editorial Escafandra.
El libro cuenta la historia de dos hermanos (Él de 16 años y Ella, de 8), quienes emprenden un viaje de una noche por las calles de Calbuco acompañados de su mascota: Chayan, el perro. Esto, con el objetivo de entregar un último regalo a su madre muerta: evitar que se la coman los gusanos y hacerla descansar en su lugar favorito, el mar.
A partir de allí, los hermanos deben superar obstáculos como jaurías de perros, asaltantes y una abuela malvada, a la vez que realizan un viaje emocional para iniciar el proceso de duelo.
Situada en las horas posteriores al femicidio de la madre de los hermanos, la obra enfrenta la violencia intrafamiliar y las dinámicas de su entorno cercano desde el realismo mágico del sur de Chile. La inocencia de Ella se confronta con una inquietante realidad donde viven una abuela monstruo, luces brillantes que irrumpen en el viaje y la levitación de la misma niña.

«La obra juega con los eufemismos y los disfraces lingüísticos que realiza la sociedad. El texto tiene un hablante dramático adulto que cuenta la historia de unos niños y, como suele ocurrir, los subestima al no nombrar las cosas por su nombre completo y al enmascararlas, a pesar de que los niños de la obra (y los niños en general) son extremadamente perceptivos», reflexiona el autor.
En ese sentido, comenta que «esta obra ‘imposible de nombrar’ en realidad sí tiene nombre, porque las situaciones allí narradas lo tienen; y los hermanos de la obra también podrían tener nombres, a pesar de que decidamos ignorarlos y llamarlos ‘víctimas’ u otros similares. El hablante dramático, por tanto, no se atreve a nombrar la realidad terrible porque hacerlo implica tomar responsabilidad sobre ello, reflejando lo que como sociedad hacemos frente a lo monstruoso de lo cotidiano», enfatizó el autor.
