Taller Cerámica Inclusiva: Un camino hacia la autonomía

Desde el 2022 en Villarrica se realiza el Taller Cerámica Inclusiva, donde personas con síndrome de Down y neurodivergencia, junto a sus cuidadoras, cultivan este oficio que les permite "un sostén emocional y concreto", destaca Thiare Ávila, la ceramista que lidera este proyecto.

Taller Cerámica Inclusiva: Un camino hacia la autonomía

Autor: El Ciudadano

Texto: Morín Ortiz.
Fotos: Anatoe Arancibia.

La arcilla y el oficio de la cerámica como un medio para desarrollar el lenguaje, las matemáticas y otras capacidades que permitan labrar una posibilidad de autonomía, es la propuesta de este taller que va por su tercer año trabajando colaborativamente y valorando las diferencias de su grupo.

Dirigido por la alfarera y ceramista Thiare Ávila, quien junto a un equipo interdisciplinario del que también forma parte Pía Marzullo -artista con 35 años en este oficio- cada miércoles reciben a un grupo de 25 personas que asisten con regularidad, expresando así su compromiso.

Sus integrantes pertenecen a distintas colectividades del territorio, tales como la agrupación Down Villarrica, compuesta por familias cuidadoras de personas con Síndrome de Down; Sueños de un Ángel, que reúne a cuidadoras familiares de personas del espectro autista; y Cooperativa Wizün, organización de ceramistas de Villarrica. En conjunto, trabajan para desarrollar el oficio de la cerámica y establecer una red de apoyo.

El presente ciclo comenzó en abril y culmina en diciembre del 2025. Está financiado por el Fondart regional de actividades formativas de la Araucanía -convocatoria 2024- y se desarrolla en el Taller de Innovación y Oficios de EduLab de la Universidad Católica. Su encargado, Ivo Zuffi, destaca: “Acá generalmente hay clases teóricas y este taller fue uno de los primeros en inaugurar este espacio de esta manera, desde el oficio”.

Thiare Ávila señala que han incursionado en nuevas técnicas como modelado escultórico, esmalte y pintura: “Vimos las tremendas habilidades que tienen nuestros estudiantes en la creación artística y cómo estos momentos han fortalecido al grupo, ya que el taller es un espacio de goce tanto para estudiantes como para el equipo pedagógico. Compartimos el almuerzo y conversaciones”.

Natalia Alvarado es madre de Magdalena Leiva, niña con Síndrome de Down de 13 años, y de Amalia Leiva de 7 años: “Somos nuevas en la ciudad y el taller ha sido muy bueno para hacer comunidad, hacer redes, sentirnos en casa”. En lo personal, le ha aportado una chispa de creatividad y relajo “ante el caos que puede ocurrir día a día con tanta necesidad especial, ayuda a concentrarme en lo esencial”.

Otra integrante del equipo es Joana Caripan, quien dice que gracias al taller “vemos la vida de una manera más inclusiva, porque participamos con diferentes estudiantes de distintas edades y nos permite seguir y dar instrucciones, ver los avances”.

Otra de las estudiantes con Síndrome de Down es Camila San Martín, de 29 años. Al finalizar la última clase del primer semestre expresó: “Me gusta todo, el taller de alfarería, las profesoras, estar con mis amigas”.

Carolina Lizana tiene 62 años y es madre cuidadora de Pía Muñoz, joven de 25 años que está siendo evaluada con autismo nivel uno. “Este taller ha significado una forma terapéutica, paz mental y paz corporal también. Me da mucha alegría conocer gente nueva en este grupo maravilloso que se ha formado”, comentó. Su hija Pía destaca que con este taller ha cultivado la paciencia, el aprendizaje de algo nuevo y el goce por hacer formas.

Este proceso se proyecta como una escuela de cerámica inclusiva donde puedan asistir personas con neurodivergencia, discapacidad, familiares o cuidadoras/es y personas no neurodivergentes.

“Queremos generar un espacio de aprendizaje donde la arcilla es un material fundamental, ya que nos permite abordar distintos puntos a trabajar como la motricidad fina y gruesa, la creatividad, el lenguaje, el pensamiento lógico y el trabajo en equipo”, señala Thiare, destacando la posibilidad de continuidad en el aprendizaje para personas a las que el sistema les niega espacios educativos donde seguir desarrollándose, y con ello, contribuir a su independencia económica.

En esta línea, en febrero de este año y como un hito entre el segundo y tercer ciclo del taller, se realizó la Expo-feria Cerámica Inclusiva en el Centro Cultural Liquen de Villarrica. Con la presencia de alcaldes, concejales y otras autoridades que valoraron la existencia de esta instancia y se comprometieron a colaborar para que siga sucediendo.

¿Qué es la normalidad?

A 3 años de iniciado el taller de Cerámica Inclusiva, Thiare señala que ha aprendido a observar de distinta manera la normalidad y que la pregunta por “lo normal” se ha complejizado al ver en los estudiantes un tremendo potencial.

“¿Será que todos somos neuro-divergentes? Creo que sí, pero tampoco podemos relativizar las condiciones de dependencias y cuidados que necesitan otras personas que ven sus capacidades reducidas ya sea por una condición, enfermedad o discapacidad. Trabajar en este espacio me ha llevado a desarrollar nuevas propuestas pedagógicas, ejercicios adaptados para las y los estudiantes, para darle rienda suelta a todo ese potencial creativo”, señala Thiare.

Otro de los estudiantes de este taller es Cristopher Vargas, joven con TEA que tiene un proyecto musical llamado Dj Bandity y cuyo tema Cereza del álbum Cocetimiento, musicaliza un video creado por Gonzalo Vargas (Holograma), realizador audiovisual de Villarrica que registró algunos momentos del Taller Cerámica Inclusiva. El registro está disponible en el canal de Youtube de Thiare Ávila.

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