El desierto de Atacama late al ritmo de las raíces ancestrales y el patrimonio vivo. Desde ayer, y hasta el 29 de agosto, la región se transforma en el gran escenario de la diversidad con la llegada de más de ochenta artesanos, cultores y artistas de pueblos originarios y comunidades afrodescendientes. Provenientes desde Arica y Parinacota hasta Coquimbo, sumando una delegación especial de Aysén como invitada de honor, los portadores de saberes milenarios darán vida a la décima novena versión del tradicional encuentro de la Macrozona Norte.

La cita propone descentralizar la cultura y activar un diálogo horizontal entre territorios. El evento busca poner en valor las formas de comprender el mundo que han resistido el paso del tiempo, conectando los saberes tradicionales con las nuevas generaciones a través de la educación, el intercambio culinario y la creación artística.
Un puente itinerante entre las aulas, los museos y la costa
La programación despliega sus actividades de manera simultánea en Copiapó y Caldera, rompiendo los formatos rígidos para habitar tanto los espacios formales como el espacio público. En la capital regional, las jornadas arrancan con instancias de mediación directa en establecimientos educacionales, permitiendo que los estudiantes conversen cara a cara con quienes resguardan las memorias de sus antepasados, antes de dar paso a la inauguración oficial en el Museo Regional de Atacama.

El cruce de experiencias continúa en la Universidad Santo Tomás mediante un espacio de intercambio gastronómico que revelará los secretos culinarios de cada zona participante. En paralelo, la Plaza de Armas de Caldera albergará una gran feria abierta a la comunidad, donde la artesanía se exhibirá como testimonio vivo de la identidad territorial.
«Aquí no solamente vamos a conocer artesanías o música; vamos a encontrarnos con historias y conocimientos que forman parte de nuestro patrimonio vivo para que sigan circulando», destacó Fernando Flores Fredes, seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Atacama, enfatizando la importancia de proyectar estos oficios hacia el futuro.

Las actividades contemplan además conversatorios y talleres formativos abiertos a la ciudadanía, consolidando un espacio donde la danza, la música y los saberes prácticos se convierten en herramientas de resistencia cultural. Cada pieza tejida, cada preparación culinaria y cada relato expuesto durante estos cuatro días reafirman que las tradiciones del norte y del sur profundo siguen más vigentes que nunca.
Fuente: Cultura.gob.cl.
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