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Chile marca de deseo

El lenguaje es el motor que mueve al ser humano, más aun así el conjunto de nervios, corazón y conexiones en su cerebro que denominamos emociones. La vida es el compartir experiencias junto a los otros a través de la comunicación, más aún entre el lenguaje que está cargado de emoción y experiencia de quién lo emite. Al hablar construimos una realidad a partir de lo que hemos vivido, de nuestra historia emocional del pasado, somos la representación emocional de nuestras experiencias y lecciones pasadas.

En base a esto si analizamos las grandes promesas comunicacionales del marketing gubernamental a través de los años podemos ver lo que nos han robado emocionalmente. El año 1818 nuestro primer escudo comunicaba a partir del  lema patrio “Post tenebras lux” (Después de la oscuridad, la luz) y “Aut consilio aut ense” (Por consejo o por la espalda). Un año más tarde (1819) vendría la gran promesa comunicacional de “libertad”, para terminar el año 1835 con la actual comunicación de  “por la razón o la fuerza”. Si vemos cada transición comunicacional podemos entender la vida de hoy y el sistema económico, social y cultural en el que nos desenvolvemos. Partiendo semióticamente por entender los principales conceptos de “oscuridad” y “luz” que reflejaban la lucha (oscuridad)  por la cual se llegó a la independencia (luz) de Chile encontrando así la famosa “libertad” de un país.

No especificaré en lo que se debe haber vivido en  esos años, porque simplemente no viví ni puedo tener la certeza de lo que pueda decir. Pero si puedo tener claro y lo puedo ver hoy con mis propios ojos como nos gobierna y se nos ha impuesto los grandes conceptos de “razón” y  “fuerza”. Se nos ha hecho creer que somos seres racionales cuando finalmente y biológicamente somos seres emocionales y que nuestro principal motor para comunicarnos entre las personas es el lenguaje, así mismo se nos ha impuesto el concepto de “fuerza” que más bien lo leo como “violencia”, porque si no entiendes por las palabras (“razón”) si lo harás por un acto de violencia (“fuerza”), represión del pensar en las personas, esclavos de un sistema banal cargado de razón, apatía, falsos profetas, ladrones de tierras, dueños del dinero, pedófilos del deseo. Y es que si lo vemos metafóricamente nos han quitado la idea de libertad idealistamente, porque lo único que nos han mostrado que el camino de la “fuerza” y la “razón” solo nos ha llevado a ser pobres de alma, cuando finalmente no hemos visto que el camino a la libertad no está en el sistema capitalista, en las ideas de marcas en tu cabeza,  sino más bien está en el sistema nervioso espiritual de cada uno, porqué la libertad se trabaja física y mentalmente, difícilmente en un mundo enamorado por el deseo y el dinero, con pequeños actos de valentía en el día a día, trabajando nuestro ser espiritual, nuestro contacto con el infinito, llenando nuestro cuerpo de energías de amor, positividad a nuestra mente, porque todo lo que pensamos se crea 2 veces, en la mente y luego se convierte en realidad; hagamos que nuestros sueños se hagan realidad, entendamos que la felicidad no es un destino ni un propósito, es un viaje al más grande de los sueños; la alegría eterna. Cultiva tu mente con ideas positivas, vive de los sueños y no de los recuerdos, así cosecharás una vida espiritual y armonía interna que nunca imaginaste. Lo importante es que la libertad siempre ha estado, el problema que creemos que está afuera en el mundo material, cuando todas las respuestas y el camino a la libertad están en el interior, en el mar de emociones y no en el mar material del deseo.

Dejemos de pensar que las cosas pasen, salgamos afuera y hagamos que pasen las cosas.

Hoy quiero ser un artista del vivir, mi obra de arte es mi vida, seré el ejemplo y no la boca que se llena de palabras.

 

Por, Nicolás Castro C.

El Ciudadano

 

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