Congreso: sin la crisis de los 40

Llegar a los cuarenta años para un grupo debe ser un momento muy singular, donde de manera similar que las personas se pueden hacer reflexiones o revisiones del camino recorrido

Por berenguer

15/04/2010

Publicado en

Artes / Música

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Llegar a los cuarenta años para un grupo debe ser un momento muy singular, donde de manera similar que las personas se pueden hacer reflexiones o revisiones del camino recorrido. Pero al grupo Congreso no le queda mucho tiempo para ponerse a pensar que ha paso o que podrían hacer, ya que estos últimos meses han sido agitados y los que vienen también.

Se presentaron junto a la Orquesta Filarmónica del Teatro Municipal de Santiago y lo mismo hicieron con la Orquesta Sinfónica de Antofagasta, en las ruinas de Huanchaca. Este viernes estrenan el primer single homónimo de su nuevo disco, titulado “Con los ojos en la calle”.

Como se puede ver el grupo no para, como lo ha hecho en todos estos años, cruzando tiempos difíciles y siempre siendo capaces de salir a decir lo que había que decir y a entregar sus composiciones, esas que han ido mezclando estilos y formas distintas.

Algo que, como señala Sergio Tilo González, responde a los momentos en que Congreso nace y donde se cruzan, en primera instancia, el rock que primaba por esos años con los sonidos de instrumentos folclóricos latinoamericanos, y que el grupo plasma en sus tres primeros trabajos:

El congreso (1971), Terra incógnita (1975) y Congreso (1977), conocido también como el álbum café. Ese nacimiento se produce en la localidad de Quilpué, cuando los hermanos González -Fernando, Patricio y el mencionado Sergio- junto a Fernando Hurtado dejaron de lado el grupo Los Masters, que habían formado cinco años antes, y reclutaron a Francisco Sazo voz de Los Sicodélicos.

Pero el grupo nunca se ha quedado dentro de un solo estilo y junto con los nuevos integrantes, ha ido explorando nuevos territorios, algo que según Tilo, “siempre he explicado diciendo que somos como una balsa y que cada disco es como un puerto donde nos detenemos, y así hay trabajos como ‘Los fuegos del hielo’, que es música para ballet o ‘Pichanga’, que es música para textos de Nicanor Parra”.

Claro que anterior a eso, Congreso debió ingeniársela para que su música no fuera censurada y sus presentaciones pudieran seguir en Chile. Muchas veces, dice Tilo, “debimos tocar en lugares pequeños, ante poca gente, pero eso era muy importante, y creo que desde la distancia actual puedo decir que fue muy importante seguir y quedarnos acá tocando”.

Y en estos cuarenta años, el grupo también ha enfrentado momentos complejos, y de los que ha salido fortalecido, como los naturales alejamientos de distintos músicos, incluyendo los dos hermanos González que fueron parte del origen -Fernando y Patricio-; la ida por algunos años de Pancho Sazo a Europa, que fue reemplazado por Joe Vasconcellos, quien también luego parte y que se refleja en el disco Pájaros de Arcilla, donde los pocos temas cantados, los asume Hugo Pirovich; el alejamiento del bajista Jorge Campos o de Caludio “Pajarito” Araya; y por supuesto la muerte de Jaime Vivanco.

Esto último, explica Tilo, fue muy duro en lo musical y en lo personal, y que logramos superar “invitando a Claudio Parra (Los Jaivas) a tocar con nosotros pocos días después de la muerte Jaime y del Gato Alquinta, como una manera de sacarnos con música la pena”.

Ahora, en los cuarenta años, Congreso no sólo puede revisar su historia haciendo esta gracia de tocar con la Filarmónica de Santiago o en Antofagasta, sino que puede decir que ha entregado piezas a la historia musical del país que resultan claves, y que tanto generaciones actuales como las un poco mayores tienen en su registro personal.

Los nombres son muchos, están, por ejemplo “Vuelta y vuelta”, “Volantín de plumas” (dedicado a Violeta Parra), “Dónde estarás”, “Hijo del Sol luminoso”, “Hijo del diluvio”, “En todas las esquinas”, “En horario estelar”… La lista podría no parar y cada uno podría agregar mucho más, pero Congreso, no sólo es temas aislados o discos completos, sino que un conjunto que siempre va aportando, y es como lo plantea en su libro Prueba de Sonido, el periodista David Ponce, al decir que “Congreso inventa un significado propio al vocablo fusión, con tres ritmos latinoamericanos de ‘Estoy que me muero…’ y con vibráfonos, saxos y cellos, de modo que ‘Niño’ es casi un dúo de marimba y cello”.

Pero el grupo ha logrado no sólo trascender en los años, y en su riqueza musical y textual, donde Pancho Sazo ha jugado un rol clave, sino que también las fronteras del país, llevando su música a distintos escenarios del mundo, y si bien hay grandes recuerdos de esos lugares o de teatros muy hermosos de Francia, explica González, “para nosotros siempre ha sido súper importante tocar aquí en Chile, y poder entregar, tal como lo hacemos ahora a los cuarenta años de Congreso, una experiencia nueva, como fue lo del Teatro Municipal, como lo fue tocar en las ruinas de Hunachaca, y de tener la posibilidad de estar tocando temas nuevos, que siempre son una motivación, ya que llevábamos casi siete años sin tener un disco y temas nuevos”.

Así sigue este Congreso, el único que en Chile no ha dejado de sesionar por más de cuarenta años, pese a la dictadura, pese a los cambios, pese a todo aquello que en otros casos habría derribado o golpeado duramente su funcionamiento y su capacidad de crear y sorprender. Y es que son diferentes, no están preocupados del glamour o de la rentabilidad de sus producciones, sino que se han dejado seducir, siempre, “por cosas que un tipo a sueldo codiciaría”.

Onda Corta
El Ciudadano

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