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Florcita Motuda: las metamorfosis

“Distorsionado” es el título inscrito en la carátula de un viejo long-play de rock chileno publicado en 1968. Y distorsionada es como se ve también en la portada la foto del grupo que lo grabó. Pero no lo bastante desenfocada como para dejar de reconocer, o al menos sospechar, quién es uno de esos cinco hombres que posan en esa imagen. Para entonces todavía se llamaba Raúl Alarcón y era guitarrista y cantante de Los Sonny’s. Pronto se iba a transformar en Florcita Motuda para instalar desde los años ’70 su propia revolución en la música pop chilena hasta la actualidad.

Incluso antes de eso él era el profesor de música Raúl Alarcón, titulado en 1964 de la escuela normalista de su natal ciudad de Curicó. Pero al profesor le gustaban la guitarra eléctrica y el rock. Los Bestsellers y Los Stereos fueron sus primeros grupos musicales entre 1963 y 1966, plena época de la nueva ola y de los conjuntos bailables. En 1967 formó el tercero de esos conjuntos, Los Sonny’s, y con ellos dejó un buen repertorio de tres discos long play principales. Son Los Sonny’s Discotheque: LSD (1967). Distorsionado (1968) y el más recordado El bueno, el malo y el feo (1968), donde Raúl Alarcón pone su guitarra al servicio de excelentes versiones de música para películas de cowboys.

Pero más allá de esas versiones de éxitos de moda, ya en esos primeros discos de Los Sonny’s el cantante y guitarrista se las arreglaba para deslizar sus propias canciones, con títulos como “Turcacione” y “Drama payasil”. Escucharlas ahora es un ejercicio permonitorio. Ahí estaban ya las letras personales y los tonos en falsete que a contar de la década siguiente se iban a hacer definitivamente populares en manos de Florcita Motuda. Luego de trabajar en TV por algunos años, un lugar donde su rol más recordado es paradójicamente su entubado empleo como el buzón “Preguntón” en el programa infantil “Ya somos amigos” de la llamada “Tía Patricia”, Florcita Motuda abrió para siempre sus pétalos multicolores en el Festival de Viña de 1977 con una canción inaudita llama “Brevemente… geentee” y con un vestuario extravagante e inolvidable.

Es técnicamente el inicio de su carrera a gran escala. Un hombre tan experimentado como el cantante de boleros y canciones chileno Antonio Prieto grabó en su sello disquero, Apri, el primer LP de Florcita Motuda en 1977, con cuecas eróticas y espaciales. Desde entonces el repertorio motudo no se iba a detener, y hay que tomar aire para la siguiente revisión de sus títulos inconfundibles: “Pobrecito mortal, si quieres ver menos televisión descubrirás qué aburrido estarás por la tarde” (1978), “Quintralada (Circulación primaveral del sexo)” (1978), “Pronto amanecerá” (1978), “Si hoy tenemos que cantar a tanta gente, pensémoslo” (1981), “Pollito, sal de tu cascarón y ayuda a otros” (1982), “Padres, les agradezco lo humano, mi hija, mi guitarra y el proyecto” (1983), “Quienes deben hacerlo todo sin consideraciones… las máquinas, solamente las máquinas” (1987), “Le llamamos ratonera a esa forma ordinaria de vivir la vida como quien cayó en la trampa” (1988), “Considerando que hoy no tengo ganas de ir a trabajar” (1991), “No hay necesidad de agachar la cabeza, te lo dije… canoso cara de burro” (1997) y “Fin de siglo, éste es el tiempo de inflamarse, deprimirse o transformarse” (1998), que coincide con su siguiente disco, editado en el mismo año. Vigente hasta hoy, la última metamorfosis de Florcita Motuda ha sido generacional: reconocido en calidad de prócer por nuevas oleadas de músicos tan distintos como Chancho en Piedra o Pánico desde los años ’90 hasta hoy, ahora sabemos que Florcita Motuda ha sido además un profeta del funk, del pop y del rock chileno más multicolor.

David Ponce
Onda Corta
El Ciudadano

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