Lillian Hellman

Una higuera la cobijó y supo sus secretos

“En el césped, donde la casa hacia esquina con la calle lateral, crecía una pesada higuera y delante y a los lados de la higuera había tres encinas de California que la ocultaban de la pensión de mis tías Supongo que no descubrí los placeres de la higuera hasta cumplir ocho o nueve años y aunque después he vivido en muchas casas, entre ellas algunas construidas para mí, todavía la considero mi primer y más querido hogar”

Por Flor Coca

29/01/2022

Publicado en

Artes / México / Portada / Puebla

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Lillian hellman

Así describe Lillian Hellman la higuera de la casa de Nueva Orleans, en la que vivía seis meses de cada año. Ella había nacido en esa ciudad en 1905. Su vida de niña, hija única, se dividía entre Nueva York y Nueva Orleans, lo que provocaba en ella muchos problemas de aprendizaje y de adaptación a la vida, ya que convivía con dos familias muy distintas.

La familia de su madre, era de clase media alta, tutelada por la Sra. Newhouse, la abuela de la escritora a quien todos temían si no acataban sus órdenes. En algún momento, ella declaró que no era de su agrado la familia de su madre y se rebeló contra ellos. Y la otra familia, la de su padre, de origen alemán y sin grandes recursos, y por ello su abuela y sus tíos maternos los despreciaban. Pero ella, se sentía muy a gusto con las hermanas de su padre que eran unas tías amorosas y que trabajaban teniendo huéspedes en su casa, en la que estaba la gran higuera que ella describe y en la que los días que decidía salir como si fuese a la escuela y regresar para subirse a la higuera y leer, saboreando cada palabra, además de tomar una siesta y ver a las personas pasar, estando en las alturas. Por supuesto, como narra en su libro Mujer inacabada, ella amaba la casa de Nueva Orleans y la gentileza y alegría de sus tías paternas, Jenny y Hanna.

En esa casa, cuando Lilian era pequeña tenía una nana que la cuidaba y era la única persona a quién obedecía. Ella relata que Sophonia fue “El primer y más seguro amor de mi vida”. Era ella a quien acudía cuando el miedo y la inseguridad la dominaban, como cuando al caer de la higuera se rompió la nariz y la única persona a la que acudió fue a su antigua nana.

Desde niña Lilian Hellman fue una mujer independiente y  logrando lo que se proponía. Cuando cumple 19 años, toma la decisión de dejar la universidad y busca trabajo. Como desde niña fue muy buena lectora, lo encuentra en la editorial más afamada en ese entonces, la de Horace Liveright. Era la editorial en la que los mejores escritores publicaban sus libros. En ese trabajo, Lillian comienza a conocer a muchas personas ligadas a ese medio, ya que las fiestas se sucedían cada semana por cualquier motivo.

Pasa algunos meses en esa editorial y a los 20 años se casa con Arthur Kober, matrimonio que solo durará 7 años.  Ya divorciada, conoce a quien será el hombre con quien compartirá casi 30 años de su vida en una relación tormentosa, pero que durará hasta la muerte de él. Él era el escritor Dashiel Hamett, uno de los íconos de la literatura estadounidense y uno de los mejores exponentes de la llamada novela negra.

El ambiente entre escritores consagrados no siempre era el mejor. Lillian comparte veladas con Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y otros más, en los que no faltan las peleas entre ellos y momentos difíciles, aunque no siempre era así.

La autora de Pentimento, Mujer inacabada y Tiempo de canallas, la trilogía en la que nos narra su vida, comenzó su carrera escribiendo obras de teatro. La primera de ellas de 1934, hora de niños, fue un gran éxito cuando se presentó en Broadway.

La escritora colaboró en 1931 con Hemingway en el guion de la película La tierra española, que serviría para recaudar fondos para la lucha republicana. Visitó España en medio de la guerra civil en 1937 y conoció a algunos de los republicanos más destacados como la Pasionaria. Visitó también la Unión Soviética y fue recibida con honores.

Su novela Pentimento narra su colaboración con la causa de los defensores antifascistas y como ella colabora con su amiga para la lucha en contra de Hitler en la segunda Guerra mundial. Por su activismo y la militancia de su pareja Dashiel Hamett en el Partido Comunista, los dos son perseguidos por el gobierno norteamericano, acusados de actividades antiamericanas y citados por el comité encargado. De ninguna manera renegaron de sus convicciones, debido a ello, Lillian fue incluida en la llamada “lista negra” que dejaba a los actores, escritores y quienes estuviesen identificados con la democracia, la libertad y las luchas anti fascistas, se quedarían sin trabajo por mucho tiempo o emigrar hacia otros países. Por supuesto, también su pareja, fue incluido en la misma lista.

La vida de Lilian nunca dejó de ser plena. Siempre defendió su derecho a hacer las cosas de las que estaba convencida y a ser libre y tomar decisiones que no siempre le favorecieron, pero aún así, siguió en ese camino.

En 1961, sufre la pérdida de su gran amor, Dash, como ella llamaba a Hamett. Ella continúa y escribe en la década de los sesenta la primera de sus novelas autobiográficas, Una mujer inacabada. Una espléndida narración de parte de su vida, desde su niñez entre Nueva Orleans y Nueva York, su juventud y buena parte de sus viajes, seguirían después Pentimento y Tiempo de canallas. Su novela Pentimento fue filmada para el cine y galardonada.

En 1976, en la entrega de los Oscares, Lillian fue ovacionada de pie por su contribución al cine, el teatro y la literatura y por sus convicciones personales en defensa de los oprimidos, las minorías raciales y en contra del fascismo.

Lillian Hellman muere el 30 de junio de 1984. Quedan sus libros, sus pensamientos y la higuera que la cobijó de niña.

Invierno de 2021-2022

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