Desde la Fundación SOL advierten que todos los beneficios que traería el teletrabajo, según el discurso oficial, choca con las encuestas realizadas desde los ‘90 en países de Europa, que muestran un problema “duro” de estos trabajadores: El aislamiento, que se traduce en irritabilidad, depresión, estrés, pero que también se manifiesta como un problema político, en la medida que sus condiciones de dispersión hacen disminuir notablemente su poder de negociación.