Acostumbrados a vivir en zona de riesgo, habitantes de San Pablo Xochimehuacán, pasaron por alto el olor a gas que llegó hasta ellos en la madrugada del domingo; comenzaron a temer por su vida hasta que vino el corte de energía, luego la primera explosión…, y ahora la incertidumbre de no saber si aún tienen una casa a donde volver