Agentes de Policía del condado de DeKalb (estado estadounidense de Georgia) entraron en una casa sin saber la dirección exacta y abrieron fuego. Como resultado, el dueño de la vivienda recibió un disparo en la pierna y su perro fue baleado hasta la muerte. Además, uno de los oficiales quedó gravemente herido a causa de un disparo efectuado probablemente por otro compañero.