El padre Stephen Crossan se acaba de inmortalizar dentro del mundo de las redes sociales por ser el primer sacerdote que se da una fiesta de proporciones moralmente poco católicas y deja registro en vídeo de sus líneas de coca y de su colección de indumentaria y elementos nazis. Todo un deleite para los que critican la doble moral y doble discurso de ciertos personeros de la religiosidad.