A metros de la sala donde se formalizaba a Luis Hermosilla y Leonarda Villalobos, el empresario Rodrigo Topelberg, socio fundador de Factop, revelaba que fue él quien filtró el audio que dio origen al caso de corrupción más bullado de la historia reciente de Chile. Tras recibir la grabación por parte de Villalobos, Topelberg manejó hasta Quilicura, compró un celular, instaló un programa para cambiar su IP y envió el archivo al Ministerio Público y a Ciper.