El descubrimiento del cadáver de una periodista mexicana especializada en la información de crímenes, que había sido secuestrada el lunes, es un trágico recordatorio de la angustiosa realidad a la que se enfrentan miles de periodistas de todo México, uno de los países más peligrosos del mundo para los profesionales de los medios de comunicación. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional.