El contexto mundial permanece con un alto grado de conflictividad. El G7, en su última reunión acordó, con el liderazgo de EEUU, intensificar su apoyo a Ucrania, al tiempo que endureció la relación con China, amenazando con sanciones, incluso a empresas del sector financiero, de existir acciones de apoyo a Rusia, e intensificar medidas para contrarrestar la política industrial de Beijing que consideran conduce a distorsiones del mercado y a posiciones dominantes en áreas estratégicas a través de prácticas abusivas.