Escuchar música puede ser mucho más que un momento de placer. Según el neurofisiólogo Fernando Ortiz, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago (Usach), las melodías pueden inducir un estado de relajación, reducir el estrés y tener un efecto directo sobre las moléculas como el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas, asociadas al estrés y la ansiedad, disminuyen notablemente cuando se escucha música de baja frecuencia y ritmo pausado.