Un médico de la ciudad rusa Múrmansk falleció brutalmente tras recibir al menos dos puñaladas por parte de un paciente, quien creía y aseguraba que su diagnostico era erróneo
Varias personas accedieron a consumir restos humanos, crudos y en pociones, convencidos por los curanderos, quienes les aseguraron los protegerían de la pobreza.