Diversos análisis, seminarios y actividades académicas destacan la dignidad de todos los seres humanos y no faltan los políticos que anotan nuestros severos déficits al respecto, aunque de verdad, nada o muy poco hacen todos para atender el llamado de Gendarmería, de las organizaciones sociales, los familiares de los presos y de la instituciones religiosas y asistenciales para que nuestra supuesta democracia se ponga a la par con otras que, como el caso de Estonia, le dan ejemplo al mundo.