En 2007, el SML diagnosticó al rostro visible de la comunidad, Paola Olcese, con "delirio místico mesiánico". Desde entonces, el hecho de que niños continúen bajo su cuidado y las denuncias de desertores que apuntan a una "radicalización" del movimiento religioso, han sido motivo de preocupación para los familiares de algunos integrantes.