El muchacho no hizo mucho esfuerzo en defenderse, pero la gravedad del hecho ha llegado a las manos de la policía debido a la violencia de las imágenes
Sus fiestas son envidiables y a cualquiera le gustaría estar ahí, pero tras la eliminación del seleccionado brasileño el registro de su alegría no fue bien aceptado por la fanaticada
Koko tiene 44 años y está bajo el cuidado de una psicóloga que estudiaba la comunicación animal. Hoy, este tierno primate, pasa sus tardes jugando con pequeños felinos