Un crítico escenario operacional y de salud ocupacional atraviesan 2 residencias de cuidado infantil en Punta Arenas dependientes del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
Denuncias sobre sobrecarga laboral, hacinamiento, falta de insumos básicos y un colapso en la salud mental de los equipos de trato directo, son parte de la problemática.
Desde la Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio Nacional de Protección Especializada en la Niñez y Adolescencia (Anfusepna) señalan que, a nivel nacional, un fenómeno recurrente en las residencias del servicio es el aumento del ingreso de niños, niñas y adolescentes con perfiles altamente complejos, marcados por el consumo problemático de sustancias y graves trayectorias de vulneración de derechos, lo que tensiona la capacidad de respuesta de los equipos a cargo.
En el caso de Punta Arenas, estas situaciones han desencadenado un clima de amedrentamiento hacia el personal que, sumado a la falta de reemplazos y al debilitamiento de las labores de contención cotidiana han visibilizado esta crisis.
«Las condiciones de trabajo en el recinto distan de los estándares de salud ocupacional prometidos tras la reestructuración de la institucionalidad de infancia. Por ejemplo, el personal cumple jornadas de 12 horas diarias o más bajo un régimen de tres días de trabajo continuos por dos de descanso, lo que acumula hasta 60 horas semanales», advierte el presidente de Anfusepna, Nelson Barraza.
El dirigente agrega que, a pesar de los compromisos institucionales de implementar el régimen de cuarto turno para asegurar el descanso del equipo, la medida no se ha concretado, manteniendo a funcionarios en turnos de noche permanentes durante más de 5 años.
A las extensas jornadas se suma la falta de personal médico especializado, lo que ha obligado a algunos funcionarios sin formación clínica a administrar fármacos o realizar curaciones, entre otras tareas, exponiéndolos a responsabilidades administrativas serias.
En ese mismo contexto, la falta de cobertura de licencias médicas, tutores, monitores y psicólogos generan una brecha en la atención de este tipo.
Actualmente, del total de la dotación de trabajadores, menos de un 50% se encuentran en funciones debido al alto número de licencias médicas. Paralelamente, los comités paritarios registran formalmente diversos diagnósticos de enfermedades profesional por agotamiento extremo o burnout, mientras que las autoridades regionales han respondido enviando reemplazos sin inducción previa a las residencias.
Trabajo de oficina sin escritorios ni conexión a internet
Los representantes de los equipos de trabajadores, denuncian también que a las fallas de infraestructura se suman severas trabas administrativas. Durante meses, el equipo técnico debió trabajar sin escritorios, impresoras ni conexión a internet, debiendo utilizar sus teléfonos personales para mantener los registros al día.
Pese a reportar estas carencias a la Dirección Regional no se han recibido soluciones e, incluso, las jefaturas han aplicado sanciones precisamente por no contar con esos informes y otros insumos impresos en tiempo y forma.
Para Anfusepna, es urgente atender esta crisis, principalmente al tratarse de regiones aisladas donde el abandono institucional se nota mucho más.
«La distancia geográfica con la administración central del Estado aparece como un factor agravante que promueve criterios locales donde el ingreso de un adolescente a la residencia resulta ser un trámite expedito, mientras que la posibilidad de su egreso -ya sea retornando a su hogar, familias de acogida o en adopción- se transforma en un proceso sumamente burocrático», cuestionó el dirigente Nelson Barraza.
De acuerdo a la Asociación, la especialización en el cuidado propuesta por el sistema conocido anteriormente como Mejor Niñez o Sename, no puede lograrse en estas situaciones de precarización y riesgo.
«Para avanzar hacia una atención digna y restituir los derechos de la niñez más vulnerable, resulta indispensable aplicar de manera efectiva el principio de ‘cuidar a quienes cuidan’, resguardando la salud mental, la seguridad laboral y las condiciones mínimas de trabajo de los equipos humanos», remarcó el representante de las y los funcionarios.
Seguiremos informando.
