Por Benjamín Escobedo Araneda

Ana María Stuven fue la única mujer nominada al Premio Nacional de Historia 2026, galardón que cada dos años tiene por objetivo premiar la trayectoria académica, investigativa y la contribución pública a la disciplina historiográfica por parte de un individuo.
Hemos de recodar que la idea de otorgar Premios Nacionales surgió en 1940 durante el gobierno del Presidente Pedro Aguirre Cerda, por iniciativa de la Sociedad de Escritores de Chile, nacida de la preocupación por la vulnerabilidad de los escritores chilenos, que no contaban con beneficios previsionales ni sociales.
Por tanto, la figura intelectual de Ana María Stuven, recientemente ganadora del Premio Nacional de Historia, merece atención, análisis y profundo diálogo académico, un ejercicio que nos permitirá explorar su figura pública en Chile.
En primer lugar, Ana María Stuven es periodista de la Universidad de Chile, licenciada en Historia por la Universidad Católica de Chile y Doctora en Historia de la Stanford University (EE.UU.).
Su trabajo se centra en la historia de las ideas políticas, y del rol de las mujeres en la historia, especialmente en los siglos XIX y XX. Es la segunda mujer en ganarlo después de Sol Serrano (2018). A su vez, es académica honoraria de la Universidad Diego Portales (UDP), donde fue postulada por la Escuela de Historia de esta casa de estudios.
Stuven es fundadora de la Corporación Abriendo Puertas, organización dedicada al trabajo con mujeres privadas de libertad y a su reinserción social. Aquella dimensión de su trayectoria ha complementado su investigación sobre las mujeres, extendiendo su reflexión académica hacia ámbitos de participación y compromiso con la sociedad.
Por otro lado, su obra abarca más de 20 libros como autora o editora, además de una prolífica producción de artículos en revistas, siendo una figura indispensable para comprender la historiografía chilena contemporánea. Entre sus contribuciones más influyentes destacan los siguientes títulos: “La seducción de un orden: Las élites y la construcción de Chile en las polémicas culturales y políticas del siglo XIX”, obra que renovó la comprensión del pensamiento político decimonónico y la formación del Estado chileno.
El reconocimiento a la Dra. Stuven versa probablemente sobre la base de su extensa trayectoria académica y su contribución al desarrollo de la historiografía chilena, particularmente en los ámbitos de la participación de las mujeres en la vida pública.
También ha dedicado parte importante de su investigación a analizar el rol de las mujeres en la historia del país, lo que está plasmado en publicaciones como “Historia de las mujeres en Chile” y “Feminismo: un concepto necesario para la historia de las mujeres en Chile”, donde realiza una reflexión histórica sobre los límites de la ciudadanía y los derechos de las mujeres en el país.
En segundo lugar, el Premio Nacional de Historia año 2026, fue deliberado a través del siguiente jurado: María Paz Arzola González, ministra de Educación; Alejandra Mizala Salces, rectora de la Universidad de Chile; Egon Montecinos Montecinos, rector de la Universidad Austral, representante del CRUCH; Jacqueline Dussaillant Christie, representante Academia Chilena de la Historia y César Ross Orellana, Premio Nacional de Historia 2024.
Cabe señalar que se concede el galardón cada dos años, recibiendo el premiado una suma de dinero entregado por una sola vez, y una pensión vitalicia correspondiente.
El reconocimiento a la Dra. Stuven versa probablemente sobre la base de su extensa trayectoria académica y su contribución al desarrollo de la historiografía chilena, particularmente en los ámbitos de la participación de las mujeres en la vida pública.
Cabe recordar que los otros candidatos al galardón de este año fueron el historiador de la USS, Joaquín Fermandois; el abogado e historiador de la Universidad de los Andes, Enrique Brahm; el historiador, genealogista y miembro de la Academia Chilena de Historia, Isidoro Vásquez de Acuña, y el historiador de la Usach, Mario Garcés.
Si bien es cierto, el origen de los premios nacionales surge en la década del cuarenta, el Premio Nacional de Historia fue creado en 1974 para reconocer a quienes hayan hecho importantes aportes a la historiografía nacional; en esta oportunidad, guste o no, este último tiene nombre y apellido, Ana María Stuven.
En tercer lugar, la figura de la Dra. Stuven parece haber vuelto a la palestra pública tras su última obra titulada “Feminismo”; libro desde el cual reconstruye dos siglos de historia de la lucha por los derechos sociales y políticos de las mujeres en el país relevando el feminismo como una tradición plural.
…su reciente trabajo golpea más fuerte que nunca la idea de un feminismo que genera muchos debates ideológicos, especialmente desde el surgimiento del movimiento woke y de las demandas feministas contra la violencia, que efectivamente son demandas justificadas y reales.
El libro fue presentado por la historiadora Verónica Undurraga y el analista Daniel Mansuy en el Teatro Municipal, escenario donde en 1949 se firmó la ley que otorgó el sufragio universal a las mujeres. En la presentación se encontraban la nueva rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala; la exministra de la Mujer, Antonia Orellana, consejeras de Comunidad Mujer, académicas y estudiantes.
Sin duda, su obra está escrita hace décadas, su trayectoria es algo evidente, sin embargo su reciente trabajo golpea más fuerte que nunca la idea de un feminismo que genera muchos debates ideológicos, especialmente desde el surgimiento del movimiento woke y de las demandas feministas contra la violencia, que efectivamente son demandas justificadas y reales.
Muchos dirán que estamos frente a un premio nacional sorpresivo, que, incluso, existían otros nombres postulados con más trayectoria, trabajos académicos, indexaciones, libros e ideas fuerzas; por tanto, resulta interesante hacernos algunas preguntas a modo de reflexión pública.
¿Es Chile un país con poca valoración histórica respecto de la memoria de las mujeres en el territorio nacional? ¿A qué se debe que este premio con más de 50 años de trayectoria en Chile solamente haya premiado a dos mujeres desde su origen? ¿Suerte, casualidad, mérito, “machismo intelectual”, política, o bien, otro de los tantos vicios ejercidos desde “la academia”? ¿Es realmente Ana María Stuven una intelectual cuya obra podría trascender la historiografía de Chile?
Estas y otras preguntas instalan ciertas hipótesis alejadas del aplauso e ideología política; ellas buscan hilvanar un diálogo sincero y plausible, ese que a momentos la “apreciada” academia parece ahogar reflejando envidia, falta de valorización y “comiéndose entre sus mismos pares” producto del ego in situ.
Tal vez, necesitamos analizar y replantearnos los focos de tan anhelado premio, de lo contrario, existe el peligro de cercenar su real valor y pavimentar un radie lleno de aprensiones públicas que terminen debilitando dicho trofeo. Por ahora, Chile tiene la segunda mujer en ganar el Premio Nacional de Historia desde la fundación de este galardón.
Por Benjamín Escobedo Araneda
Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias Protestantes y Evangélicas de Chile. Columnista – Escritor – Docente. Investigador de Monte Alto Editorial (Colombia). Investigador de Ediciones Escaparate (Chile). Estudios de Doctorado en Historia. Licenciado en Historia – Licenciado en Teología. En Instagram
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