Suministro de agua es crítico en la zona

Atacameños iniciaron huelga de hambre exigiendo la anulación del acuerdo entre Corfo y Soquimich

El “estrés hídrico” que enfrenta el oasis de San Pedro de Atacama no es un fenómeno casual y podría profundizarse con una mayor extracción del mineral, señalan desde el pueblo de Lickanantay.

La madrugada de este miércoles, los dirigentes atacameños del Pueblo Lickanantay, Sergio Cubillos y Valeska Pavéz, iniciaron una huelga de hambre no seca exigiendo al Gobierno anular el acuerdo firmado entre la estatal Corfo y la empresa Soquimich (SQM), el 17 de enero pasado. De acuerdo a este convenio, la compañía privada podría extraer 180 mil toneladas adicionales de litio hasta el 2030.

Los dirigentes aclararon que es primera vez que se ven obligados a tomar esta medida radical porque siempre han estado dispuestos al diálogo y han participado de todas las mesas de trabajo, pero en esta oportunidad, no se respetó a ninguna de las 18 comunidades de San Pedro de Atacama. “No vamos a negociar”, enfatizó Sergio Cubilllos, presidente de la comunidad de Peine, quien no descartó asumir una huelga líquida.

La realidad que enfrentan la comunidades atacameñas es crítica. En varios pueblos el suministro de agua se suspende a las 10 de la noche y son abastecidos regularmente por camiones aljibes, como es el caso de Peine ubicado a 84 kilómetros de San Pedro.

Las condiciones de sequía se acentúan durante los meses de verano por la llegada masiva de turistas y por el invierno boliviano -lluvias principalmente en febrero de gran intensidad-. En estos casos, se entregan bidones cada 15 días, que son llevados desde Calama. Pero el resto del año, el mayor impacto lo han enfrentado los agricultores, quienes reciben agua cada 20 días o más, dependiendo de la cantidad de nieve y las lluvias en la cordillera, situación que Cubillos vincula directamente con la explotación desmedida de las mineras.

“El servicio de salud es muy precario y durante el año las escuelas no pueden funcionar en estas condiciones”, acotó Cubillos.

El “estrés hídrico” que enfrenta el oasis de San Pedro de Atacama no es un fenómeno casual y podría profundizarse con una mayor extracción del mineral. Según datos proporcionados por la Dirección General de Aguas (DGA) la disminución del caudal del río San Pedro ha sido paulatino: en la década de los 50 se registraba un flujo superficial por sobre los 1.200 litros/segundo; luego, entre los años 60 y 70, disminuyó a 880 l/s; en las siguientes dos décadas a 710 l/s; y, en la actualidad, se registra un caudal de 460 l/s en periodo estival.

La presidenta de la comunidad de Larache y segunda directora del Consejo de Pueblos Atacameños, Valeska Pavez, afirmó que con esta acción se marca un precedente en la historia atacameña.

“Mis abuelos me enseñaron a respetar la tierra y por lealtad a mis ancestros tomo esta decisión de irme a huelga de hambre hasta que este acuerdo quede nulo. Merecemos que nos den prioridad como pueblos originarios, como primeros habitantes de este territorio”, manifestó Pavez.

Por ahora, ambos dirigentes se encuentran en la oficina del Consejo de Pueblos Atacameños, en la plaza principal de San Pedro, desde donde indicaron que seguirán con otras acciones de protesta, como cortes de ruta en los sectores aledaños al pueblo y la realización de jornadas informativas.

Fuente: Mapuexpress