Balmaceda confió en un militar patriótico, por lo que Baquedano jamás mereció ese lugar

"Baquedano no es sano para la reconciliación histórica del país y no debe volver jamás a ocupar ese lugar que hasta el 12 de marzo de 2021 ocupó..."

Por Opazo

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Chile / Columnas / Historia

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Por Jonathan Muñoz Hidalgo, Profesor de Historia

A escasos metros de la posición que ocupaba Baquedano, en la ex plaza que fuera nombrada por su nombre, se encuentra hace mas de medio siglo el monumento a J M Balmaceda, en mi opinión, el primero de los tres mejores presidentes que haya tenido nuestro país.

Baquedano no debió jamás merecer ese espacio, porque sin mencionar las múltiples razones que ya se han expuesto por estos días, no merece estar frente a quien, ante su ya asumida derrota y con tanta confianza, le entregara el mando de la nación, al final de la sangrienta guerra civil que enfrentó a chilenos contra chilenos, con la finalidad de que este cuidara “el orden público” y protegiera la vida y el “honor” de las familias chilenas, pero que cuyo rol finalmente solo lo cataloga como un soldado ruin, infame y profundamente antichileno.

Para Balmaceda, la “decorosa” figura y patriótica acción del General Baquedano, serían las que evitarían la violencia y masacre en contra de las familias partidarias de su gobierno. Sin embargo, este “General” solo se esforzó por incumplir lo más fielmente su mandato, y jamás impidió que las “moradas” y “residencias” de los partidarios de Balmaceda fueran arrasadas por la violencia despiadada de los “vencedores”.

Balmaceda expresaba el 29 de agosto de 1891 (3:30am): “Que el ciudadano general de división señor Manuel Baquedano reúne por sus servicios y civismo, condiciones excepcionales de confianza de todos los chilenos para salvar al país de las desgracias que le afligen y para poner término patriótico y decoroso a la contienda”.

Como “presidente provisorio” Baquedano no hizo mucho por detener los “saqueos y venganzas” que se perpetraban en contra de las casas de los balmacedistas. Mas aun, se autorizó a “tomar presos” a los balmacedistas. Así, se atacó y violó a chilenos y chilenas, en lo que se transformaría en una “furiosa cacería de hombres” esa misma noche del 29.

Se veía a individuos que llevaban presos, amarrados y hasta arrastrados por las calles en forma de venganza, sin ninguna autoridad que detuviera tales atrocidades. Es más, se conocen “instrucciones escritas” dirigidas a los grupos organizados como verdaderos “regimientos de línea” de personas de “posición social” para proceder con los saqueos, robos y destrucción en la propiedad de los balmacedistas, en que se autorizaba “dejar la casa inhabitable” y “tomar preso, vejar y castigar” a sus habitantes.

Balmaceda confió en un militar “patriótico” y políticamente neutral que sabría defender a los hogares y personas inocentes. Pero la destrucción, pillaje, violaciones a mujeres, “apuñalamientos” y los asesinatos más horribles, quedaron impunes, frente a la “impasibilidad” y tolerancia del gobierno de Baquedano ante la barbarie a la que fueron sometidos los hogares de muchos chilenos.

Relevemos a los verdaderos héroes, que en sus objetivos han priorizado el desarrollo y bienestar real de los chilenos. Baquedano no es sano para la reconciliación histórica del país y no debe volver jamás a ocupar ese lugar que hasta el 12 de marzo de 2021 ocupó. Por último, parafraseando a Mistral, héroes civiles y militares transformados en próceres hastían, y quien sabe cuál será el significado que debemos dar para la memoria histórica-ciudadana, la imagen de su estatua incendiada en los días previos a su retiro.

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