Carabinero imputado por golpiza a Mario Acuña dice que «no conoce» identidad de policías que participaron en el hecho

Para Marlen Quintanilla, abogada querellante en la causa, la versión entregada por el carabinero revela la existencia de un pacto de silencio entre los uniformados.

Vía Resumen / La Voz de los que Sobran

El 23 de octubre de 2019, Mario Acuña fue brutalmente golpeado por funcionarios de Carabineros de Chile en Buin (Región Metropolitana), producto de la cual quedó en estado vegetal, estando en la actualidad postrado en su cama ante la indolencia de la justicia y el Estado.

En el marco de la investigación por una querella criminal presentada contra los funcionarios involucrados, el capitán Juan Rosales, quien participó del procedimiento policial en donde se golpeó a Mario, dio su declaración el pasado 15 de septiembre, documento que fue recogido por el medio La Voz de Los que Sobran y que da cuenta de un pacto de silencio -a interpretación de la abogada de la familia de Acuña- establecido entre los Carabineros.

En su declaración, Rosales repite constantemente las frases «no lo sé» o «no recuerdo» al momento de consultarle por los otros agentes que se encontraban en el lugar. Así, el capitán de Carabineros señala que no podría identificar al resto de funcionarios.

La declaración de Juan Rosales es un documento que contiene tres páginas, donde el capitán de Carabineros asegura que dispararon y actuaron con violencia pues fueron agredidos ‘letalmente’. Además, dice no identificar los nombres de los policías que golpearon a Mario Acuña en la plazoleta, algo que para la defensa del agredido evidencia un claro pacto de silencio.

“A las 23 horas estábamos de servicio de contingencia en el Z-7076 junto a la patrulla, conductor cabo primero Richard Quiroz, acompañante cabo segundo Henry Cuellar, carabinero Víctor Lastra, carabinero Jonathan Neira y carabinero Fabián Vergara (…) Ante distintos llamados radiales telefónicos y de Cenco por alteraciones graves al orden público, ya que habían barricadas (…) Al estar más cerca del pasaje Los Olmos nos comienzan a lanzar diferentes objetos contundentes, piedras y palos”, comienza diciendo Rosales en su declaración.

El capitán de Carabineros continuó su relato y explicó que, al ver la integridad física del equipo en riesgo y dificultad para salir del lugar, se bajó del vehículo con el cabo primero Richard Quiroz y avanzaron hacia el interior del pasaje Los Olmos, en donde usó la escopeta calibre 12 mm antidisturbios, con munición de goma no letal, con el fin de repeler agresiones potencialmente letales.

Según el funcionario, usó el arma en tan solo dos oportunidades. Sin embargo, vecinos del sector aseguran que la escopeta antidisturbios realizó más disparos. Además, Rosales dijo que le ordenó a Quiroz utilizar la carabina lanzagases. En todo momento, insiste en que fueron agredidos letalmente.

“El resto de los carabineros que me acompañaban en el carro ya estaban fuera del vehículo policial. Y de estos 4 funcionarios, uno de ellos estaba posicionado detrás del vehículo policial, y otros tres en la plazoleta ubicada en el lugar. Por táctica policial, yo siempre instruyo que un carabinero custodie el vehículo y cubra la retaguardia”, afirmó Rosales.

Sin embargo, durante el interrogatorio, Rosales confesó que aquella vez no tenía designado un funcionario para custodiar el furgón policial, y por eso desconoce el nombre del carabinero que estaba atrás del vehículo. Dice que solo vio a tres funcionarios en una plazoleta ayudando a un hombre a que se pusiera de pie.

“Yo estaba distante a unos 10 metros de esa escena y veo que el caballero se logra poner de pie y de ahí posteriormente él cruza la calle Bajos de Matte, hacia el oriente y nosotros embarcamos el vehículo policial (…) Yo ordeno abordar el vehículo”, sostuvo el capitán.

Afirmó que desconoce los nombres de los carabineros que estaban en la plazoleta y que no los podría identificar. También reveló que no les preguntó a los funcionarios lo ocurrido en la plaza, puesto que solo atinó a consultarles si se encontraban bien, y que no observó el procedimiento que se llevó a cabo en el lugar.

Esta versión entregada por el carabinero, para Marlen Quintanilla, abogada querellante en la causa, revela la existencia de un pacto de silencio entre los uniformados.

“No le creo. Se supone que cada personal a cargo de un procedimiento debiese saber quiénes van con él (…) Hay un pacto de silencio, por supuesto que sí. Ya hemos visto en otros casos pactos de silencio tácitos por parte de los funcionarios. Claramente se cubren las espaldas, guardan muchas cosas que no quieren que sepamos. Aquí hay algo raro, y lo vamos a descubrir como sea” afirmó la abogada.

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