Celestino Córdova retoma huelga de hambre tras portazo de Gendarmería a salida temporal desde la cárcel

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Un portazo dio Gendarmería a la solicitud del machi Celestino Córdova, uno de los condenados por el caso Luchsinger-Mackay. La autoridad mapuche había pedido salir por 48 horas desde la cárcel de Temuco para realizar la ceremonia de Ngeykurrewen, renovación de su rewe (altar mapuche), argumentando que el rito sagrado constituye una de sus obligaciones como referente espiritual.

Córdova había presentado una solicitud para los días 29 y 30 de mayo, desde las 5 am a las 20 horas, por cada uno de los días. Sin embargo, en un documento firmado por el jefe de unidad, teniente coronel Cristobal Ortega Rubilar, con fecha 30 de mayo, se notifica al machi que “no ha lugar lo solicitado, por medidas de seguridad personal y riesgo personal del interno”.

A raíz de la negativa, Celestino Córdova decidió reiniciar la huelga de hambre que mantenía suspendida desde fines de abril, como un gesto hacia las autoridades de Gobierno, quienes se negaban a negociar la petición mientras estuviera sin alimentación. El machi alcanzó a permanecer más de 100 días en ayuno.

“He tomado la decisión de volver a retomar la huelga de hambre líquida, en búsqueda de una resolución concreta y definitiva, no teniendo otra alternativa ya que de nuestra parte hemos hecho todo el esfuerzo posible para cumplir con los requerimientos institucionales, formales y legales con el ánimo de generar todas las condiciones para que se cumpla la indicación médica emanada desde el Hospital Intercultural de Nueva Imperial que dice que como parte de mi proceso de sanación debe cumplirse mi salida al Rewe por un lapso mínimo de 48 horas, ya que se encuentra afectada gravemente mi salud”, señaló el líder espiritual por medio de una carta.

Córdova decidió reiniciar su huelga de hambre de manera “indefinida”, a contar de este jueves. «Exijo que se respete mi derecho a la salud”, manifestó como parte de su petitorio, el que incluye además la demanda por el ejercicio de sus creencias espirituales y ceremoniales “en el interior (y exterior) de las cárceles del país”.

Además, reclama el «derecho a habitar módulos exclusivos para miembros de pueblos indígenas en las cárceles del país, acorde con nuestras vidas y costumbres” y la aplicación del Convenio 169 de la OIT.