Por 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó, por 34ª ocasión, una resolución que pide el fin del embargo de Estados Unidos contra Cuba.
La votación marcó además un cambio en la votación de Chile, que se abstuvo después de 33 años respaldando de forma ininterrumpida el término de esta política estadounidense.
Según consignó un reporte de Radio U. de Chile, Roberto Ampuero, embajador de Chile ante la ONU, ya había delineado los fundamentos de la nueva postura del país bajo el gobierno de Kast.
«Por un lado, (Ampuero) señaló que Chile no respalda las medidas económicas y financieras adoptadas unilateralmente por un país contra otro», informó la emisora universitaria. Pero, luego sostuvo: «Consideramos que las dificultades que enfrentan las familias cubanas no se explican únicamente por factores externos, en ellas también pesan restricciones a las libertades, a la participación política y económica y al ejercicio pleno de derechos civiles».
Desde el boletín informativo de la ONU, en tanto, destacaron que el resultado «refleja un cambio respecto a los últimos años, especialmente entre los países de América Latina. Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay han votado en contra. Mientras que Chile, República Dominicana, Honduras y Perú se han abstenido».
Recordemos que el texto del documento que se aprueba en la Asamblea, presentado por Cuba, pide el fin del embargo, fundamentando su petición en los principios cardinales de la Carta de las Naciones Unidas, haciendo hincapié en la igualdad soberana de los Estados, la prohibición de la intervención en asuntos internos y la libertad de comercio y navegación.
«Preocupa especialmente a la Asamblea la vigencia de leyes con efectos extraterritoriales, citando explícitamente la ‘Ley Helms-Burton’ de 1996, cuya aplicación afecta no solo a la soberanía cubana, sino también a los intereses legítimos de entidades y personas bajo la jurisdicción de otros países, generando fricciones con el derecho internacional y la libertad de mercado», agrega la información.
Lo que cuesta el bloqueo
A su turno, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, cuestionó la legitimidad de Estados Unidos para hablar de democracia, al señalar que está «en manos de una plutocracia».
El ministro culpó al bloqueo del sufrimiento del pueblo cubano y habló especialmente del estrangulamiento del sistema de salud, señalando que se ha duplicado la tasa de mortalidad infantil y que decenas de miles de personas han visto sus tratamientos quirúrgicos demorados o cancelados.
También se refirió a los medicamentos para tratar el cáncer que no pueden entrar en la isla por el bloqueo y a las medicinas cubanas que luchan contra el Alzheimer y la demencia senil y que no pueden salir del país por el mismo motivo.
«Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz (…) Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», concluyó el ministro cubano.
Chile: «No hubo transparencia»
Desde el Congreso Nacional de Chile, el diputado Gonzalo Winter (Frente Amplio) lamentó que «cuando le pregunté al canciller (Francisco Pérez Mackenna) en la Comisión de Relaciones Exteriores, no haya transparentado este cambio» en la votación.
«Piense lo que piense cada uno del gobierno cubano, un bloqueo que somete a todo un pueblo al hambre, a los apagones y a la falta de medicamentos no tiene justificación. Chile no debió moverse de ahí», puntualizó el legislador, quien recordó que «Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet, Piñera y Boric mantuvieron la misma posición por más de tres décadas. Condenar el embargo y el bloqueo a Cuba».
Por su parte, la diputada Lorena Pizarro dijo que «Kast ha hecho que seamos cómplices del bloqueo estadounidense al pueblo cubano», señalando la nueva postura chilena como un «retroceso».
Seguiremos informando.
