En una intervención sin precedentes, el embajador de China en Chile, Niu Qingbao, lanzó este miércoles una ofensiva diplomática contra las políticas comerciales que, a su juicio, están profundizando la desglobalización y el proteccionismo, en medio de las crecientes tensiones que marcan el comercio internacional y los cuestionamientos de Estados Unidos a las inversiones del gigante asiático.
Las declaraciones tuvieron lugar durante el seminario «Chile-China: mirando la próxima década», organizado por la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) para conmemorar los 20 años del Tratado de Libre Comercio entre ambos países. El evento reunió a la presidenta del gremio, Rosario Navarro; al ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna; y al expresidente y embajador en Misión Especial, Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Crítica velada pero contundente a EE.UU.
Sin mencionar directamente a Estados Unidos, el diplomático apuntó directamente contra los países que utilizan argumentos de seguridad nacional para justificar medidas comerciales restrictivas. «Ciertos países, anteponiendo sus propios intereses a todo lo demás, e ignorando las normas internacionales, distorsionan el concepto de seguridad nacional con fines geopolíticos», afirmó Qingboa.
Según el embajador, este escenario se ha traducido en la utilización sistemática de aranceles, sanciones y medidas de presión que terminan afectando el funcionamiento del comercio mundial. «Recurren habitualmente a aranceles y sanciones unilaterales y a la diplomacia coercitiva, sin mostrar consideración alguna por la soberanía ni los intereses legítimos de otros países», agregó.
Sus declaraciones tienen como telón de fondo los aranceles de castigo que impulsó recientemente Estados Unidos contra sus socios comerciales —incluyendo Chile, que fue afectado con un arancel del 12,5%— y también las advertencias de Washington sobre las inversiones chinas en áreas como las telecomunicaciones.
El embajador también respondió con firmeza a los cuestionamientos que enfrenta China por su capacidad industrial y por las acusaciones de que estaría generando un exceso de oferta que perjudica a otros mercados. «Acusan a China de sobrecapacidad y de imponer barreras comerciales porque sus propios productos ya no son lo suficientemente competitivos», sostuvo.
Y fue más allá: «Acusar a China de exceso de capacidad y levantar barreras no resolverá su propio problema de incompetencia. Al contrario, tales prácticas solo perturbarán el orden económico y comercial mundial, socavarán la seguridad y la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales», enfatizó.
Las declaraciones del embajador coinciden con la reciente investigación comercial bajo la Sección 301 iniciada por Estados Unidos sobre la supuesta cuestión del «exceso de capacidad» china, que Pekín ha condenado enérgicamente. El Ministerio de Comercio de China ha rechazado la amplia definición planteada por Washington y afirmó que Estados Unidos no tiene derecho a imponer de manera unilateral restricciones comerciales.
Defensa de la relación bilateral y llamado a la vigilancia
En su exposición, Qingbao destacó la evolución del intercambio bilateral, que pasó desde US$8.680 millones en 2006 a US$62.840 millones el año pasado, un aumento de más de siete veces. «China es el segundo mercado exterior más importante de Chile, lo que aporta ingresos sustanciales a millones de familias de agricultores en Chile», afirmó.
También resaltó el crecimiento de la inversión china en el país: a finales de 2024, el stock y el flujo de la inversión directa china en Chile eran 150 veces superiores a los niveles previos a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de 2006.
Pero fue su llamado final el que resonó con mayor fuerza en el auditorio: «Debemos resistir con firmeza y protegernos contra cualquier injerencia externa, manteniéndonos especialmente vigilantes ante cualquier intento de terceros de limitar o debilitar la cooperación entre China y Chile bajo cualquier pretexto».
«Es fundamental para resistir el acoso y defender nuestra dignidad, y es una buena acción que beneficia a los pueblos de ambas naciones», concluyó el embajador.
El canciller chileno respalda la relación con China
Previamente, el canciller Francisco Pérez Mackenna había expuesto en el mismo seminario, destacando que durante la vigencia del Tratado de Libre Comercio se ha generado un «marco jurídico estable y predecible que ha permitido un crecimiento sustancial del comercio y ha contribuido a consolidar a China como nuestro principal socio comercial».
El ministro resaltó que 120 productos provenientes de todo Chile se exportan a China, y destacó el papel de China en la electrificación vehicular del país: «China se ha convertido en un socio fundamental en nuestro proceso de electrificación vehicular, contribuyendo con tecnologías y buses que hoy recorren las calles de Santiago».
De cara al futuro, Pérez Mackenna señaló que la política exterior chilena debe estar «al servicio de los intereses nacionales» y contribuir al bienestar de los ciudadanos, en un contexto de «nuevas dinámicas de la cadena global de suministro y las crecientes tensiones geopolíticas que están redefiniendo el escenario económico internacional».
Un mensaje claro en medio de la tormenta comercial
Las declaraciones de Niu Qingbao se producen en un momento especialmente tenso para el comercio internacional. Estados Unidos ha impuesto aranceles adicionales de entre el 10 y el 12,5 por ciento a las importaciones de 60 economías, incluyendo China, medidas que han encontrado firme oposición por parte de Pekín y varios aliados de Washington.
China, por su parte, ha respondido con restricciones a las exportaciones de drones a Estados Unidos y con aranceles antidumping a productos como las nueces pecanas mexicanas y estadounidenses.
En este escenario de creciente confrontación comercial, el embajador chino dejó clara su posición: «Soy crítico con los aranceles unilaterales y la diplomacia coercitiva, independientemente de dónde provengan». Y advirtió que «si las políticas cambian de un día para otro, sin consulta ni acuerdo con los demás socios, la actividad empresarial se verá muy dificultada».
Con este discurso, China no solo defiende su modelo de desarrollo y su relación comercial con Chile, sino que envía un mensaje claro a Washington: el proteccionismo y las medidas unilaterales no tienen cabida en un mundo que, según Pekín, necesita más libre comercio y menos injerencias.
El Ciudadano
