Por Ariadna Beneventi Pacheco

Señor Director
Este lunes, exfuncionarios del Observatorio de Participación Ciudadana y No Discriminación denunciaron públicamente el desmantelamiento del Biblioespacio Mónica Briones Puccio por la administración actual de la Segegob, un hecho que configura un grave acto de violencia institucional y borrado político.
Este recinto fue una conquista democrática levantada tras una consulta nacional en la que cerca de 1.500 personas decidieron honrar la memoria de Mónica Briones, artista y víctima del primer lesbofemicidio documentado en Chile. En definitiva, estos avances en materias primordiales como lo son los derechos para comunidades históricamente vulneradas no pueden estar quedando a la merced de iniciativas antojadizas del gobierno de turno. El Estado debe asegurarse de gobernar con y para todos. Erradicar este espacio implica eliminar de la esfera pública la memoria de una mujer lesbiana y clausurar un refugio indispensable para la formación, el resguardo y la visibilidad de la comunidad LGBTIQA+.
Resulta inaceptable que el mismo gobierno de José Antonio Kast, que prometió resguardar los derechos de las disidencias y de todas las personas, ejecute hoy el desguace silencioso de sus infraestructuras clave. La denuncia realizada por las organizaciones y exfuncionarios es clara, y es que se está destruyendo un patrimonio comunitario y democrático construido desde la participación ciudadana.
Borrar el Biblioespacio Mónica Briones valida la marginación histórica y desprotege a quienes enfrentan a diario los discursos de odio. Las conquistas sociales no están a disposición de la burocracia estatal ni de la agenda ultraderechista para ser desmanteladas impunemente.
Por Ariadna Beneventi Pacheco
Directora Cohesión Sociopolítica ONG Intransigentes
Fuente fotografía
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