Sequías y lluvias extremas

Estudio estima pérdidas de hasta US$ 9.700 millones por impacto climático en la minería del cobre chileno

Un estudio pionero desarrollado por la Universidad de Chile proyecta que sequías prolongadas y precipitaciones extremas asociadas al cambio climático podrían interrumpir hasta un 10% de la producción nacional de cobre hacia 2030, generando pérdidas económicas anuales que podrían superar los 9.700 millones de dólares.

Estudio estima pérdidas de hasta US$ 9.700 millones por impacto climático en la minería del cobre chileno

Autor: El Ciudadano

Estudio de la Universidad de Chile advierte que eventos climáticos extremos podrían interrumpir hasta el 10% de la producción nacional de cobre al 2030.

Un estudio pionero desarrollado por la Universidad de Chile proyecta que sequías prolongadas y precipitaciones extremas asociadas al cambio climático podrían interrumpir hasta un 10% de la producción nacional de cobre hacia 2030, generando pérdidas económicas anuales que podrían superar los 9.700 millones de dólares.

La investigación, elaborada por el Departamento de Ingeniería de Minas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, cuantifica por primera vez el impacto directo que los eventos climáticos extremos tendrían sobre la producción de cobre en Chile, principal productor mundial de este mineral estratégico para la transición energética, la electromovilidad y la industria tecnológica global.

Sequías prolongadas y precipitaciones extremas asociadas al cambio climático podrían interrumpir hasta un 10% de la producción nacional de cobre hacia 2030

Cambio climático y minería del cobre un riesgo poco visible

Chile lidera la producción mundial de cobre y el mineral representa uno de los principales pilares de su economía. Sin embargo, el estudio advierte que la continuidad de esta actividad enfrenta un riesgo creciente y aún subestimado en el debate público: el impacto del cambio climático sobre la operación minera y la cadena de suministro del cobre.

Mientras gran parte de la discusión se ha centrado en los efectos ambientales de la minería, esta investigación pone el foco en la dimensión inversa cómo el cambio climático amenaza la capacidad del país para sostener su producción cuprífera en el tiempo.

Evidencia histórica eventos climáticos que ya afectaron la minería

El estudio, iniciado en 2021, construyó una base de datos inédita con 53 eventos climáticos extremos registrados entre 2001 y 2022, los cuales provocaron interrupciones reales en faenas de cobre. Entre ellos se incluyen aluviones, inundaciones de infraestructura, cortes de caminos críticos y reducciones de producción asociadas a la escasez hídrica.

“No existía información sistematizada. La primera parte del trabajo fue recolectar todos los eventos climáticos que habían afectado minas en el pasado”, explica Paulina Fernández, geóloga y autora principal del estudio.

La investigación fue publicada en la revista científica International Journal of Mining, Reclamation and Environment, bajo el título Resource and climate paradox quantifying the impact of climate change in the copper supply chain, y fue liderada por Fernández junto a los académicos Luis Felipe Orellana y Emilio Castillo, con participación del Advanced Mining Technology Center y el Solar Energy Research Center, en el marco del proyecto FONDEF 20I10147.

Proyecciones al 2030 cuánto cobre podría perder Chile

A partir de la evidencia histórica, el equipo utilizó el sistema ARC CLIM del Ministerio del Medio Ambiente para proyectar escenarios climáticos futuros y estimar la disrupción anual esperada en la producción de cobre, integrando tres variables clave peligro climático exposición futura y vulnerabilidad de la cadena de suministro.

Los resultados son contundentes:

En escenarios de precipitaciones extremas, las pérdidas proyectadas alcanzan entre 1,39% y 5,08% de la producción nacional, equivalentes a 91.000 a 334.000 toneladas de cobre por año.

En escenarios de sequía, las pérdidas estimadas aumentan a entre 2,62% y 10,72%, es decir, 172.000 a 705.000 toneladas anuales.

“Perder esa producción por una reducción de los días efectivos de operación implica menos cobre disponible en el mercado y un impacto directo en los ingresos del país por menores tributos”, advierte Luis Felipe Orellana.

En términos económicos, las pérdidas anuales se estiman en alrededor de 1.600 millones de dólares por precipitaciones extremas, y entre 2.400 millones y 9.700 millones de dólares por sequía, cifras que evidencian la magnitud del riesgo para la minería chilena.

“El impacto depende de la zona geográfica donde se ubican las minas. No se puede reaccionar con un plan único, las estrategias deben ser específicas por ubicación”

Paulina Fernández, geóloga y autora principal del estudio

Faenas del norte las más expuestas al riesgo climático

Si bien el estudio no pondera individualmente cada mina, identifica que la vulnerabilidad depende de factores como ubicación geográfica disponibilidad hídrica infraestructura crítica y características operacionales.

Los resultados muestran que las faenas ubicadas en el norte del país concentran el mayor nivel de exposición, debido a la combinación de estrés hídrico estructural y mayor frecuencia de eventos climáticos extremos.

“El impacto depende de la zona geográfica donde se ubican las minas. No se puede reaccionar con un plan único, las estrategias deben ser específicas por ubicación”, señala Fernández.

Adaptación minera pasar de la reacción a la anticipación

Uno de los aportes centrales del estudio es la creación de un marco replicable para estimar la disrupción anual esperada por mina, lo que permite actualizar las proyecciones a medida que cambian las condiciones climáticas o productivas.

“Esto permite estimar el orden de magnitud de futuras afectaciones por mina y por amenaza, y actualizar las proyecciones según vayan variando los datos”, explica Orellana.

El estudio concluye que la minería chilena debe avanzar desde estrategias reactivas hacia modelos anticipatorios, incorporando información climática en la planificación operacional y de inversión.

Entre las principales medidas de adaptación se destacan:

Eficiencia y recirculación de agua en zonas de estrés hídrico

Gobernanza hídrica territorial para gestionar la competencia por el recurso

Refuerzo de infraestructura crítica como caminos sistemas de drenaje y protección de instalaciones

“Las medidas de adaptación deben ser anticipatorias y no reactivas. Si ya existe evidencia de que un evento puede afectar una faena, la preparación debe comenzar ahora”, enfatiza Fernández.

Un desafío estratégico para el futuro del cobre chileno

La investigación entrega evidencia concreta sobre un desafío que será cada vez más frecuente la amenaza del cambio climático sobre la seguridad operativa y la productividad de la minería del cobre en Chile.

Su mensaje es claro integrar el riesgo climático en la planificación minera ya no es opcional. “Si queremos asegurar el suministro de cobre para los próximos años, incorporar esta información en la toma de decisiones es fundamental”, concluye Orellana.


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