Seis polluelos de pilpilén común (Haematopus palliatus) lograron completar su desarrollo y volar en el ecosistema de la desembocadura del río Maipo, integrado por el Santuario de la Naturaleza Humedal Río Maipo, el humedal urbano Ojos de Mar y el corredor que los une, lo cual representa la temporada reproductiva más exitosa de los últimos 6 años.
El hito se enmarca dentro del Programa de Conservación de Aves Playeras de Fundación Cosmos, organización administradora del Santuario, que busca proteger y monitorear a las aves que habitan la desembocadura del Río Maipo, además del registro propio de la ONG Ojos de Mar en las lagunas de Llolleo y alrededores.
Según datos de la Fundación Cosmos, durante los últimos 6 años se han registrado más de 230 huevos en el Santuario, distribuidos en cerca de 170 nidos. En ese período, solo un polluelo había logrado llegar a la etapa de volantón, debido a las presiones sobre el entorno.
«Esta situación cambió hacia fines del año pasado, cuando se registraron dos polluelos volantones en el Santuario. Esto, sumado a otros cuatro identificados por la ONG Ojos de Mar en las lagunas de Llolleo, permitió alcanzar la histórica cifra de seis ejemplares que lograron completar su desarrollo y emprender el vuelo», señalaron desde la entidad.
Diego Urrejola, director ejecutivo de Fundación Cosmos, recordó que «el pilpilén es una especie muy sensible a cualquier alteración del entorno. Por eso, cuando los polluelos logran llegar a esta etapa, también habla de la importancia de respetar las zonas de nidificación y de cómo el cuidado del territorio puede marcar la diferencia».
Por su parte, Lily Plaza, fundadora de la ONG Ojos de Mar, destacó que este territorio «funciona como un solo ecosistema, y lo que ocurre en las lagunas de Llolleo está directamente conectado con el Santuario».
«Que seis polluelos hayan logrado volar, pese a todas las presiones antrópicas y el movimiento logístico-portuario, demuestra que una protección efectiva del sistema completo, y no de sus partes por separado, es clave para que la conservación tenga resultados concreto», agregó Lily Plaza, destacando en ese sentido que con la ONG trabajan todo el año en acciones como limpiezas, educación ambiental y el mejoramiento de cercos y señaléticas.

Desde Fundación Cosmos señalaron finalmente que durante cada temporada reproductiva, entre septiembre y marzo, los guardaparques del Santuario realizan monitoreos semanales de los nidos, observan a las parejas reproductivas y hacen seguimiento a sus crías hasta que aprenden a volar.
El Ciudadano
