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Imaginando un Algarrobo posible

"La ciudadanía debe preguntarse por la ciudad que quiere habitar pero no de forma abstracta, sino qué es lo que en su territorio le gustaría tener y no tener, qué le gustaría poder hacer y no hacer, y qué le gustaría ver y no ver. De esta manera, los vecinos de los diversos sectores de la comuna, podrán llegar preparados a instalar los temas que desean para su mejor vivir".

Imaginando un Algarrobo posible

Por Diego Pinto, Colectivo de Geografía Crítica Gladys Armijo y Académico Depto Historia y Geografía, UMCE; y Javier Karmy, Periodista, Mesa Ambiental Comunal de Algarrobo

Tras 28 años sin actualizar, la modificación del Plan Regulador Comunal de Algarrobo (PRC) se ha convertido en una demanda insoslayable para las autoridades. Es el mínimo con que la ciudadanía inicia cualquier conversación sobre el territorio que habita.

Esto es algo inédito dado lo altamente técnico del proceso, de la opacidad de los organismos estatales con que suelen operar, así como por la baja participación ciudadana que contempla una modificación de PRC.

Sin embargo, en Algarrobo, la ciudadanía en su diversidad e intereses múltiples, se ha adelantado. Organizaciones de base, comunitarias y empresariales suman varios años realizando diversas instancias como foros, charlas y talleres para conversar sobre el futuro de la comuna en que habitan.

Uno de los consensos importantes entre los diversos actores, es que mantener el mismo Plan Regulador Comunal del año 1998 ya no es viable. Es un deber actualizarlo ya que se diagnostica que, de mantener el actual se continuará encementando con inmobiliarias y perjudicado a los habitantes de Algarrobo.

Esta comuna no ha tenido la oportunidad institucional de conversar sobre su destino. Lo que se ha hecho hasta el momento, vuelve a demostrar que ha sido la ciudadanía la que ha instalado la urgencia de modificar el PRC de Algarrobo en los diversos talleres que distintas organizaciones han convocado desde hace varios años ya.

Esto ha construido una voz común que ha permeado la institucionalidad municipal y regional, y ha logrado su primera victoria reiniciando el proceso de modificación del plan regulador comunal de Algarrobo.

Recordemos que la modificación del PRC se había iniciado con la empresa Surplan pero se paralizó el año 2024, congelando la actualización del PRC en una etapa de diagnóstico que fue ampliamente criticado por organizaciones de la sociedad civil ya que habían informaciones que no se ajustaban al territorio.

El 7 de abril de 2026, el gobierno regional de Valparaíso, liderado por Rodrigo Mundaca, comprometió los fondos para retomar el proceso de actualización del Plan Regulador. Se anunció la entrega de $168.345.000 para este nuevo proceso por lo que hoy el municipio de Algarrobo debería estar redactando las bases para hacer la licitación. Luego, vendría el plazo para publicarla y decidir la empresa que llevará adelante este nuevo proyecto. No son muchas las que pueden postular, ya que deben estar inscritas en un registro muy específico del MINVU.

Este proceso de actualización debería durar al menos tres años desde que la consultora gane la licitación pública. Pero, como se ha dicho, la ciudadanía lleva más de cinco años preparándose para este importante momento que, además, está engarzado con la modificación del Plan Regulador Intercomunal – Borde Costero Sur (PRI) que se está realizando en estos momentos.

Es sumamente importante todo lo que se ha hecho hasta ahora generando interés, difundiendo las complejidades y limitaciones del proceso de modificación del PRC así como del PRI. Porque este proceso es inédito, ya que se va a discutir casi simultáneamente la escala intercomunal y la escala comunal. Esto no había ocurrido en otros cambios de PRC, por lo que se deberá prestar mayor atención a los espacios de participación en ambos niveles.

Así, las distintas organizaciones podrán instalar sus demandas en estas instancias, estando conscientes de las limitaciones institucionales que tiene este tipo de procesos en los que si bien se pueden hacer observaciones ciudadanas, éstas son no vinculantes.

De todas formas, quienes asistan pueden impulsar temas no considerados en la reunión, solicitar información, y, por ley, se debe responder institucionalmente de forma oportuna cada observación realizada.

Además, cuando las instancias de participación ciudadana concluyen se dan espacios de conversación donde los diversos actores siguen planteando sus temas fundamentales, por lo que es importante que la ciudadanía también dialogue en ese momento informal y que fiscalice lo que allí ocurre también.

La ciudadanía debe preguntarse por la ciudad que quiere habitar pero no de forma abstracta, sino qué es lo que en su territorio le gustaría tener y no tener, qué le gustaría poder hacer y no hacer, y qué le gustaría ver y no ver. De esta manera, los vecinos de los diversos sectores de la comuna, podrán llegar preparados a instalar los temas que desean para su mejor vivir.

El mejor vivir en esta ciudad algarrobina se ha visto afectado por el rubro inmobiliario, un cambio de la fisonomía del borde costero en donde habían veraneantes y ahora son restaurantes, una zona rural desregulada que ha fragmentado su territorio con loteos y parcelaciones donde también los megaproyectos inmobiliarios han depredado vastos sectores naturales, y una población local con servicios precarios, apartada del centro turístico y, por ende, obligada a desplazarse más distancia (que también es tiempo y recursos).

Por otro lado, la expansión del puerto de San Antonio en Algarrobo podría implicar la creación de una zona industrial para containers y maquinaria portuaria, lo que terminaría por transformar una extensa zona de Algarrobo en ‘ciudad dormitorio’ para trabajadores del puerto de la capital provincial.

Algarrobo no está aislado de lo que ocurra con el Plan Regulador Intercomunal (PRI), ya que lo que ahí se decida afecta directamente a todo el territorio comunal, esto porque el Plan Regulador Comunal debe estar en concordancia con el Plan Regulador Intercomunal.

Hoy existe la oportunidad de pensar, dialogar y participar por una ciudad acorde a las necesidades y sueños de quienes la viven. Esto genera preguntas sobre el porvenir, sobre el rol de una ciudadanía activa que busca construir un lugar propio donde habitar, que busca participar y decidir, y no respetará una simple propuesta impuesta de una consultora avalada por un municipio que, dicho sea de paso, está en deuda con Punta Fraile, y que, por ende, parte con una gran promesa incumplida en un proceso fundamental para el devenir de Algarrobo.

Son diversas actorías las que han trabajado por años construyendo una visión de la ciudad, un deseo común de estar mejor, ampliando fronteras y caminos, soñando cómo habitar un Algarrobo de horizonte amplio, más democrático y con equidad territorial en donde la naturaleza tenga prioridad y el sol ilumine el nuevo amanecer.

Diego Pinto y Javier Karmy

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