La Fundación Protege Los Molles interpuso una denuncia ante la Fiscalía Local por eventuales delitos ambientales en el Humedal Estuario de Los Molles, ecosistema oficialmente delimitado y reconocido como humedal urbano de acuerdo a la Ley 21.202.
Desde la organización ambientalista indicaron que la acción judicial «se fundamenta en la posible aplicación de la Ley N° 21.595 sobre Delitos Económicos y Atentados contra el Medio Ambiente, normativa que permite perseguir penalmente conductas que generen contaminación o afectación grave a componentes ambientales, especialmente cuando se trata de áreas bajo régimen especial de protección».
Según explicó la Fundación, los antecedentes presentados ante el Ministerio Público dan cuenta de intervenciones en el entorno inmediato del humedal que podrían haber sido ejecutadas sin evaluación ambiental previa y sin Resolución de Calificación Ambiental, «lo que habría impedido analizar adecuadamente impactos acumulativos, afectación del recurso hídrico y riesgos para la biodiversidad».
«Decidimos interponer esta denuncia porque la legislación actual permite que el daño significativo a un ecosistema protegido no quede únicamente en el ámbito administrativo. Cuando se trata de un humedal urbano reconocido por ley, el estándar debe ser reforzado», resaltaron desde la fundación.
Asimismo, Protege Los Molles recordó que la Ley N° 21.595 «contempla responsabilidad penal tanto para personas naturales como jurídicas cuando las conductas se realizan en su interés o beneficio», por lo que ahora, la investigación deberá determinar si los hechos denunciados alcanzan el umbral de gravedad exigido para configurar delito ambiental.
«Nuestra acción no busca confrontación, sino asegurar que se respete la ley y se proteja el derecho de la comunidad a vivir en un medio ambiente libre de contaminación», puntualizaron desde la organización.
Impacto en espacios de nidificación del Pilpilén
Sobre el detalle de la denuncia, la Fundación dijo que en el entorno inmediato del Humedal Estuario de Los Molles se han venido consolidando intervenciones asociadas a la instalación y funcionamiento de ‘food trucks’; habilitación informal de estacionamientos; y uso recreacional intensivo del borde del humedal.
«Estas actividades, al desarrollarse sobre suelos frágiles y saturables, generan compactación, pérdida de cobertura vegetal y aceleración de procesos erosivos en sectores sensibles del ecosistema», señala la denuncia.
En ese sentido, uno de los impactos más preocupantes se relaciona con los espacios de nidificación del Pilpilén común (Haematopus palliatus), especie de ave que utiliza zonas abiertas del borde costero y estuarino para reproducirse.
Dado lo anterior, el tránsito vehicular, la presencia masiva de personas, el ruido constante y la ocupación comercial del espacio reducen el éxito reproductivo del Pilpilén común, aumentando la probabilidad de abandono de nidos y la exposición de huevos y polluelos a la depredación de mascotas como perros y al aplastamiento por vehículos y personas.
«La alteración reiterada del hábitat implica no solo una perturbación puntual, sino un deterioro acumulativo del ciclo biológico de la especie», advirtieron desde la Fundación Protege Los Molles.

Actividades «comerciales»
A este complejo panorama se suman episodios de vertimientos y descargas asociadas a actividades comerciales, situación que —según denuncias previas— no sería aislada, sino reiterada en el tiempo.
«La alteración visible de la calidad del agua, incluyendo cambios de coloración y aumento de turbidez, da cuenta de posibles aportes de sedimentos, residuos orgánicos o contaminantes, afectando la dinámica ecológica del humedal», alerta la organización de Los Molles.
Así, añadieron, «la combinación de ocupación comercial, presión vehicular y eventuales vertimientos configura un escenario de impactos acumulativos y sinérgicos que aceleran la erosión del borde estuarino, degradan el hábitat de especies sensibles y comprometen la integridad ecológica de un humedal urbano oficialmente reconocido y delimitado».
Para los demandantes, el carácter reiterado de estas intervenciones refuerza la necesidad de una evaluación integral y de medidas efectivas de control, ya que el deterioro progresivo de un ecosistema de estas características no solo afecta la biodiversidad local, sino también la resiliencia ambiental del territorio y el derecho de la comunidad a un entorno sano.
Finalmente, la organización reiteró que la protección del humedal no solo responde a un interés local, sino a la defensa de un bien jurídico colectivo vinculado al derecho constitucional a vivir en un medio ambiente libre de contaminación.
«El Humedal Estuario de Los Molles no es un sitio cualquiera: es un humedal urbano oficialmente delimitado y reconocido por ley, cuya integridad ecológica debe resguardarse con el máximo estándar jurídico. Cuando existen antecedentes que podrían configurar daño significativo o elusión a la evaluación ambiental, corresponde que el Ministerio Público investigue con la rigurosidad que exige la normativa vigente», concluyeron desde la Fundación.
Seguiremos informando.
