La Unión: La exposición que transformó retratos en 10 mil voces de memoria

En tres semanas, la cuarta versión de “Los Retratos del Estudio Real” ha sumado cerca de 1

La Unión: La exposición que transformó retratos en 10 mil voces de memoria

En tres semanas, la cuarta versión de “Los Retratos del Estudio Real” ha sumado cerca de 1.500 testimonios en audio. La iniciativa del Archivo de La Unión combina artefactos digitales, fotografías históricas y participación ciudadana para recuperar historias que no aparecen en las imágenes.

Una fotografía puede conservar un rostro durante décadas. Pero ¿qué pasa con las historias que hay detrás de esa imagen? ¿Quién era esa persona, cómo la recuerdan sus cercanos o qué anécdotas siguen vivas en su familia?

Esas preguntas encuentran un espacio en “Los Retratos del Estudio Real”, la exposición del Archivo de La Unión que acaba de alcanzar los 10.000 testimonios sonoros desde 2023 (más de 164 horas) y, especialmente, desde su apertura en octubre de 2025. En las primeras tres semanas de su cuarta versión, la muestra ha sumado cerca de 1.500 nuevos audios, en los que familiares, amistades y conocidos comparten recuerdos de las personas que reconocen en los retratos.

La cifra abre una nueva dimensión para un proyecto que ha puesto en valor el archivo fotográfico del Estudio Real, creado por Gonzalo “Chalo” Carrasco, cuyo trabajo registró por más de 50 años a generaciones de habitantes de La Unión y sus alrededores.

Desde que recibió los negativos y cuadernos de inscripción del estudio en 2015, el Archivo de La Unión ha desarrollado un proceso de conservación, digitalización, transcripción y organización de este material. La cuarta versión de la exposición reúne cerca de 120.000 retratos realizados entre 1952 y 1976, incorporando 40.000 nuevas imágenes al catálogo disponible para la búsqueda de la comunidad.

Sin embargo, la dimensión del proyecto no se limita al volumen de fotografías recuperadas. Uno de sus aspectos más significativos es la posibilidad de que las personas participen activamente en la construcción de este archivo, aportando recuerdos que complementan la información documental y amplían el contexto de las imágenes.

Una fotografía también puede contar lo que no se ve

A través de los dispositivos habilitados en la exposición, los visitantes pueden buscar a sus familiares o amigos por sus apellidos, reconocerlos y dejar testimonios en audio. En esas grabaciones aparecen recuerdos personales, historias familiares, formas de relacionarse y anécdotas que difícilmente podrían reconstruirse solo a partir de una fotografía.

Así, el archivo incorpora una dimensión sonora y testimonial que conecta las imágenes con las experiencias de quienes las recuerdan. Cada aporte puede convertirse en una nueva pieza de información para comprender quiénes aparecen en los retratos y qué lugar ocuparon en la vida de otras personas.

Para Tamara Ocampo, productora del Archivo de La Unión, uno de los cambios más significativos ha sido la profundidad que están adquiriendo los relatos a medida que avanza el proyecto.

“Hemos detectado que en la medida que avanza el proyecto, también avanza la confianza en él y los audios ahora son más descriptivos, más relajados, la gente se da el tiempo de narrar con lujo de detalles”, señala.

Esa profundidad se refleja en historias que recuperan recuerdos familiares y permiten reencontrarse con personas que forman parte de la memoria de una comunidad. Entre ellas está la historia que comparte Javiera Aichele, un recuerdo que su padre le contaba sobre su propia abuela, quien se encontraba enferma y postrada. Cuando él era niño, ella le confesó que tenía muchas ganas de ir al río a bañarse, pero que su estado de salud se lo impedía.

“Entonces mi papá, que era niño aún, le trajo agua de río en un frasquito de Tic Tac. Y cuando se la dio, ella estaba muy feliz porque su nieto le trajo agua de río. Le trajo el río a la casa”, recuerda Javiera.

Los registros no solo recuperan historias del pasado. También permiten dejar mensajes para el futuro, acompañados de una fotografía que los propios visitantes pueden tomarse en la exposición. Es el caso de Emma Bartch, quien grabó un testimonio dirigido a la persona que será cuando crezca. En él recuerda sus juegos, las salidas en bicicleta y a las personas que quiere, junto con aquello que espera no olvidar.

“No sé si te acuerdas ‘yo del futuro’, pero a mí nunca pero nunca, pero nunca me gustó estar sola”, dice Emma. Hacia el final de su mensaje, deja un consejo para su yo adulta: “Nunca dejes de creer en ti”.

La cuarta versión de “Los Retratos del Estudio Real” permanecerá abierta hasta el 19 de diciembre de 2026, de miércoles a sábado, entre las 11:00 y las 19:00 horas, en la Sala de Exposiciones del Teatro del Club Alemán de La Unión, con acceso por calle Serrano, entre Comercio y Letelier.

Les invitamos a estar atentos a las redes sociales para enterarse de la programación y actividades que se estarán realizando en el marco de la exposición.

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