Ñuñoa: Vecinos se toman block en la Villa Olímpica y desmienten fallas estructurales

Son 25 familias que se las arreglaron para acceder a subsidios de arriendo. Viven en la villa construida para el mundial de 1962 o en sus alrededores: las villas Cruz Gana o Rebeca Matte, en el sur de Ñuñoa. En marzo de este año tuvieron una reunión con encargados del Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu), pero solo volvieron a saber de ellos cuando el 21 de diciembre tomaron un edificio de 25 departamentos abandonado por la Fuerza Aérea de Chile (FACh).

Poco después del terremoto del 2010 -cuenta el vocero de la coordinadora Newén y miembro de los comités en toma, Manuel Zúñiga- la FACh desalojó el block 73 de la calle Los Jazmines y, pese a la insistencia de los vecinos, jamás quisieron remodelarlo. Más bien -aseguró- terminaron devolviéndolo a Bienes Nacionales en el 2016, para luego pasar al Serviu de forma totalmente gratuita.

Sin embargo, Zúñiga afirmó que hoy la coordinadora tiene en su poder dos documentos que avalan su pedido de una vivienda en el lugar. El primero, se trata de un documento elaborado por el propio Serviu, que asegura que el block no tiene fallas estructurales, y el segundo, un compromiso del Gobierno a remodelarlo y entregárselo como parte de un proyecto de vivienda social.

“El ministro no se ha presentado, no se ha presentado nadie del Serviu, a pesar de todo esto. Lo que nosotros exigimos es que el ministro cumpla con el compromiso que nosotros tenemos firmado por el Estado”, señaló Zúñiga en alusión a todas las pancartas que hoy se lucen en el frontis del edificio y que exigen la presencia del ministro de vivienda Cristián Monckeberg.

Zúñiga también recordó que después del terremoto, el block en conflicto hizo ruido en la prensa por las denuncias de los vecinos. Se había convertido en un espacio de comercialización de droga, basura y hasta se quemó un departamento. Por eso hoy, aseguró, esos mismos vecinos respaldan su pedido.

Además, para constatar que el espacio solo requiere reparación, las familias que son parte de la toma han restaurado un departamento y hasta realizaron conexiones de luz.

“En este mismo momento se está llevando a cabo la remodelación de los últimos edificios con la plata asignada post terremoto, sin contar este. El personal del Serviu, incluso, tiene como bodega algunos de los departamentos, donde tienen las cosas que están usando para remodelación. Si tuviera fallas estructurales no podrían hacer eso y los maestros no estarían arriesgando sus vidas”, comentó el vocero.

Tras la primera semana de toma, algunas autoridades políticas han salido a pronunciarse sobre el tema. Paula Mendoza, concejala del PS, instó a retomar las conversaciones; mientras que, Guido Benavides, de RN, señaló que la toma no es la solución al problema.

Cabe recordar también, que el barrio en el que se enfrasca esta disputa fue declarado Monumento Nacional en calidad de Zona Típica, en agosto del 2017.

Vía Diario y Radio Universidad de Chile

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