Pamela Jiles: “El feminismo es la resistencia al neoliberalismo que nos volvió cuerpos esclavos”

A casi seis meses de llegar a la Cámara de Diputados, Pamela Jiles decidió realizar un análisis sobre la irrupción del Frente Amplio como bancada en el Congreso Nacional y la dimensión política del movimiento feminista, que está causando un remezón de proporciones todavía incalculables en la sociedad chilena y, por consiguiente, en la institucionalidad del país.

En un adelanto de la entrevista que dio para revista Cosas, la diputada del Distrito 12 dice sentirse “parte de una gesta poética y política que llevará al Frente Amplio a gobernar el país. Nuestra bancada es potente, bella y alegre, tiene defectos, pero también la pureza y la capacidad necesaria para abrir el camino a los millones de ciudadanos que han estado excluidos del poder. Es muy conmovedor ser ‘la abuela’ del Frente Amplio, me produce felicidad”.

Pamela Jiles increpando a Ignacio Urrutia, quien descalificó a las víctimas de la dictadura

Más que de feminismo, la periodista prefiere hablar de “transfeminismo o queerfeminismo” para referirse a la “ideología de las corporalidades subversivas, del deseo”, que además constituye “la resistencia al neoliberalismo que nos volvió cuerpos esclavos, productivos y reproductivos”, según expresa en la conversación.

“Mi género –agrega– es el de los oprimidos. Soy lesbiana, hombre, mujer, transexual, o lo que sea de manera fluida. Cuestiono la heteronorma en todos mis actos. Me opongo al opresor con mi cuerpo y con mi deseo, convencida de que la revolución será posible solo cuando construyamos nuestra propia identidad de oprimidos, nuestros imaginarios, en oposición a los patrones heteropatriarcales que dieron origen a nuestra esclavitud”.

Patricia Maldonado enferma a este país

Durante su trayectoria en los medios de comunicación, Pamela Jiles participó como panelista de opinión en programas de farándula. En ese campo mediático habitan personajes como Patricia Maldonado, pinochetista recalcitrante que ha sido fuertemente cuestionada por su amistad con Álvaro Corbalán, uno de los criminales más sanguinarios de la dictadura cívico militar encabezada por Augusto Pinochet.

Respecto de Maldonado, incluso se ha levantado una campaña que fija como objetivo sacarla de las pantallas, aduciendo que sus intervenciones incitan al odio y promueven el negacionismo de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen. Sin embargo, Jiles rechaza tal petición, aunque mantiene un juicio crítico en relación a la panelista de Mucho Gusto y a los intentos de la derecha por dar “contexto” a las violaciones de derechos humanos.

“Ella siembra odio y produce dolor a tal extremo que se ha convertido en un corpóreo del odio y del dolor. Cada vez que aparece en televisión vuelve a enfermar a este país. Es necesario que pida perdón a las víctimas que ha ofendido tan gravemente. Me parece que no es compasivo ni decente que use un corvo acerado colgando del cuello. A diferencia de personajes como Evelyn Matthei, de José Antonio Kast, de Urrutia y de Patricia Maldonado, yo no creo que haya que eliminar personas ni del Congreso ni de la vida ni de la televisión”, sostiene “la abuela”.

“Cada vez que nos dicen que hay que ‘poner contexto’ al horror, pero que con eso no están justificando el horror, lo que nos están diciendo es que si tuvieran la menor posibilidad volverían a perseguirnos, torturarnos, matarnos y desaparecernos”, añade.

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