Sicóloga Constanza del Rosario a un año de muerte de Antonia Garros: «El amor se educa y debería estar en nuestras escuelas»

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Antonia Garros

Hace un año la joven Antonia Garros (23) cayó desde el piso 13 de un edificio en Concepción, en medio de una discusión con su ex pololo. Desde entonces su familia y distintas organizaciones de mujeres han promovido el debate y la legislación en torno a la problemática de la violencia entre las parejas, impulsando por ejemplo un proyecto de ley para que el 7 de febrero sea nombrado oficialmente como el Día por la No Violencia en el Pololeo.

En este contexto, El Ciudadano conversó con Constanza del Rosario, psicóloga, co-fundadora de la organización Mujeres que brillan y asesora de la Fundación Antonia, que lleva el nombre de la joven fallecida.

Junto con analizar desde su experiencia lo que ocurre con la violencia hacia las mujeres, la profesional realiza una dura crítica al Senado, específicamente a Andrés Zaldívar (DC), su presidente, considerando que dicha iniciativa no ha sido puesta en tabla ni considerada una urgencia. «Si el 52% de los jóvenes chilenos conocen a alguien que ha sido víctima de violencia en el pololeo, entonces yo no entiendo cuáles son las urgencias», cuestiona Rosario, quien advierte que los intentos por generar leyes relativas a este tema datan de 2011. «¡Y no hay ninguna concretada, ni siquiera un día!», destaca.

Constanza del Rosario (a la derecha)

Es por ello que la asesora de la Fundación Antonia se ha sumado a la campaña para ejercer presión sobre los legisladores y concientizar a nivel social sobre este tema, acción que además se ha traducido en la creación del himno “Que nadie apague tu luz”, cuyo clip es protagonizado por Valentina Henríquez, quien acusó violencia en su contra de parte de su ex pololo, el integrante de Los Tetas, Camilo Castaldi (Tea Time). «Nuestro objetivo es visibilizar, sensibilizar y educar en torno a la violencia en el pololeo», señala Constanza.

Educación e inteligencia emocional

La psicóloga postula que a la hora de prevenir la violencia entre las parejas, «la educación es fundamental». En ese sentido, explica que los jóvenes ingresan al amor desde muchos mitos, alentados, por ejemplo, desde la familia y los medios de comunicación. «Si nos damos cuenta, los reallities, las películas, las telenovelas, siempre nos están mostrando las relaciones con mucha tensión, con mucho conflicto, como si eso fueran las relaciones», advierte.

En ese contexto, postula que la educación entrega herramientas para, primero, tener modelos más saludables de relaciones sentimentales; segundo, poder regular nuestras propias emociones, considerando la intensidad emocional con la que uno vive sus primeras relaciones; y, en tercer lugar, identificar a quienes son maltratadores. «Son personalidades que van a vivir de ti, te van a robar tu luz, parasitar de tu energía, hasta que te destruyen, y esos son los que terminan en femicidio, y uno los puede detectar», explica la psicóloga.

«El amor y las relaciones se educan, se llama ‘inteligencia emocional’, y es lo mismo que educar gimnasia, arte, matemáticas. El amor se puede educar y debería estar en nuestras escuelas», postula Del Rosario, y agrega: «Me cuesta entender que esto no sea una enseñanza tan básica e importante como llegar a una esquina y tener que mirar para los dos lados porque está el peligro de que te vayan a atropellar. Se debe aprender a mirar a las personas con claridad».

La especialista ejemplifica dicha necesidad a partir de lo que ha podido observar en su labor como terapeuta de parejas. «¿Por qué esto no lo sabía? ¿Por qué no me lo dijeron antes? ¡Qué importante es aprender a amarme a mí mismo!», son reflexiones que se repiten -explica- entre las personas que la visitan.

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Cómo prevenir

En ese sentido, la asesora de la Fundación Antonia identifica cuatro pilares en una educación que prevenga la violencia en el pololeo, como son el ejercitar la autoestima; aprender a poner límites -«porque me puedo querer mucho a mí mismo, pero ‘no te quiero desagradar'», explica-; ser empático, en términos de entender que uno puede causarle daño al otro; y la anteriormente mencionada regulación emocional.

Respecto de esto último, la psicóloga explica que los jóvenes reconocen que lo que más los lleva a violentar a sus parejas son los celos. «Y los celos son una emoción, entonces es muy importante que la gente aprenda a modularla», sostiene al respecto.

Junto con abordar el tratamiento de casos en donde es posible prevenir y revertir conductas violentas, Constanza del Rosario se refiere también a aquellos que categoriza como «narcisistas, malignos y psicópatas». «La mayoría de las personas no estamos preparadas para detectar a un psicópata, porque los psicópatas no tienen conciencia moral», advierte, explicando que «como nosotros proyectamos en otros nuestra conciencia moral, no podemos creer que haya personas tan malas». Sin perjuicio de ello, aclara que eso no significa que estas personas estén «locas, porque sí saben perfectamente lo que hacen, pero no sienten culpa».

Constanza del Rosario

«Si usted se está sintiendo muy confundida en su relación, ¡cuidado! Si la han alejado de otras personas, eso es un indicio súper claro. Son personas depredadoras, que te aíslan de otras que te puedan dar conciencia de realidad», profundiza la especialista.

Al referirse a esto último, Constanza releva la importancia de contar con una red de apoyo a la hora de enfrentar una situación de abuso. En ese sentido, rescata la experiencia que como organización han desarrollado creando una aplicación para teléfonos móviles, que lleva el nombre de Antonia, la cual se asocia a una red de contactos, permitiendo alertarlos al momento de vivir un hecho de violencia. Junto con ello, permite grabar lo que esté ocurriendo, sirviendo eventualmente dicho registro como medio probatorio para una denuncia.

La «indefención aprendida»

Junto con ello, la psicóloga advierte que en un escenario de violencia, a muchas víctimas les ocurre que piensan que no pueden salir de lo que están viviendo y tener una vida mejor. Un estado, explica, llamado «indefención aprendida», en el que las personas «se han convencido de que no son capaces, de que esto es ‘lo mejor’ que pueden llegar a tener, que estar sin esta persona puede ser aún peor».

La compasión es otro de los «vicios» que Constanza reconoce como uno de aquellos que no permiten a muchas víctimas abandonar el círculo de la violencia. «Hay personas que se quedan con alguien que las trata mal, porque esa persona les da pena y creen que pueden hacer algo para ayudarles, para cambiarlo o cambiarla», alerta la especialista.

Te invitamos a ver la entrevista completa realizada por el Área Audiovisual de El Ciudadano.

7F día de la No Violencia en el Pololeo, conversamos con Constanza del Rosario, psicóloga y vocera de Fundación Antonia.

Posted by El Ciudadano on Wednesday, February 7, 2018

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