«Una burla» y «falta de respeto cruel»: Duras críticas de Carmen Gloria Quintana a Bachelet por continuidad de Punta Peuco

Fue a Carmen Gloria Quintana, sobreviviente del ataque incendiario que una patrulla militar realizó contra ella y el asesinado fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri en 1986, a quien la presidenta Michelle Bachelet le prometió que cerraría el penal de Punta Peuco.

De ahí que ante el incumplimiento de la promesa que la mandataria le hizo en agosto de 2015, Quintana haya decidido terminar con el silencio que durante este último tiempo ha mantenido, para referirse en duros términos a Bachelet a través de una carta que hizo pública durante las últimas horas.

Junto con calificar lo ocurrido como una «burla» y «falta de respeto cruel» hacia el dolor de las víctimas de violaciones a los derechos humanos, la psicóloga apunta directamente a la ex mandataria como responsable de la continuidad del cuestionado penal. «Ella es la que debe dar explicaciones por lo sucedido», sostiene Carmen Gloria.

Sin perjuicio de ello, Quintana responsabiliza igualmente a todos los gobiernos post dictadura de ignorar las deudas pendientes con la justicia que merecen las víctimas del régimen, y se detiene en la figura del ex ministro de Justicia, Jaime Campos. Lo califica de «demócrata de última hora», identificando también una cuota de machismo en su accionar al plantear que «si el presidente hubiese sido un hombre, no habría actuado de la misma forma».

«Me encuentro vejada, triste y apenada», finaliza expresando Carmen Gloria Quintana en su misiva, en la que interpela a toda la sociedad chilena por no estar exigiendo en conjunto el cierre del polémico penal. «Yo no soy la mujer símbolo a la que pueden usar para mandar recados sobre los delincuentes que han vulnerado los DD.HH., o la mujer símbolo con la cual se comprometió Bachelet al cierre de Punta Peuco, como si esto fuera una cuestión personal», espeta la sicóloga.

Compartimos acá de forma íntegra la carta difundida por Carmen Gloria Quintana.

“No jueguen con nuestro Dolor”

He guardado un profundo y doloroso silencio al enterarme de los últimos días del gobierno anterior. Me siento en duelo. Si rompo mi silencio autoimpuesto se debe al hecho que se me hace insoportable que las más altas autoridades de un gobierno democrático realicen actos de tal envergadura, como es el burlarse del dolor de quienes precisamente lo dimos todo para recuperar la democracia.

Estimo que lo sucedido con Punta Peuco es una falta de respeto cruel con el dolor las víctimas y con nuestra sociedad. Quien gobernó fue Michelle Bachelet y ella es la que debe dar las explicaciones de lo sucedido. Ella tuvo cuatro años para hacerlo, pero hoy resulta evidente que no tuvo las ganas ni la voluntad política.

No obstante, considero que también son responsables los gobiernos de la Concertación, de la derecha y de la Nueva Mayoría. ¿Hasta cuándo se deja en las espaldas de las víctimas la responsabilidad de portar la bandera de los DDHH?

Una sociedad sana políticamente, debiera tener como bandera el respeto incondicional a los DD. HH., por cuanto la evolución de la humanidad así lo demanda. En esto, no hay dos opiniones ni colores políticos. Lo anterior no es motivo ni materia de discusión en los países desarrollados con democracias maduras, donde los valores como la verdad y justicia no están en entredicho, países donde los culpables condenados por la justicia son severamente castigados cuando vulneran estos derechos preexistentes.

Sobre las responsabilidades que le competen al demócrata de última hora, Jaime Campos, con relación a su gestión, solo puedo agregar que, si el presidente hubiese sido un hombre, no habría actuado de la misma forma, ni mucho menos habría comentado su actuación como lo hace ahora. Se ha retratado de cuerpo entero.

No son estos precisamente los valores y señales que debemos dar a las próximas generaciones, si se pretende instaurar un modelo de sociedad en el que no existan ciudadanos de diferentes categorías, donde no exista racismo, y con inmensas desigualdades como la las que existen en estos momentos.

Yo no soy la mujer símbolo a la que pueden usar para mandar recados sobre los delincuentes que han vulnerado los DD.HH., o la mujer símbolo con la cual se comprometió Bachelet al cierre de Punta Peuco, como si esto fuera una cuestión personal. Cuando debería ser toda la sociedad que a gritos pide su cierre. Que lejos estamos de la comprensión en plenitud de los DDHH.

Personalmente, me encuentro vejada, triste y apenada, solo me queda la esperanza que algún día mi país sea distinto.

Carmen Gloria Quintana
Montréal, 14 de marzo

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