Weninka: Privados se apropian de las tierras mapuche como en los tiempos antiguos

Vía El Puelche / Nueve hectáreas de terrenos son las que espera recuperar la familia Carillanca Collinao en Weninka, a orillas del lago Pullinque, en la comuna de Panguipulli, las cuales han sido usurpadas por la inmobiliaria Las Pataguas.

La familia mapuche, que interpuso una acción judicial, exige que se respeten los títulos de merced que están en sus manos, y que la inmobiliaria Las Pataguas deje de usurpar tierras mapuche que han sido reconocidas por el Estado.

El Puelche conversó con la familia Curillanca Collinao y con Clara Ahumada, antropóloga, que ha documentado los impactos de la invasión inmobiliaria en los territorios de Coñaripe y Panguipulli. En ese sentido, señalan los entrevistados, queda claro que en el caso de la usurpación de Weninka, los «privados», al igual que a finales del siglo XIX y principios del XX, «han corrido corren impunemente los cercos y sus límites, sin respetar a los legítimos ocupantes ancestrales de las tierras».

En distintos puntos del territorio lacustre de la comuna de Panguipulli, la invasión inmobiliaria unida al anuncio del Gobierno de Piñera de dar inicio al proceso de consulta para modificar la ley indígena, para que  las tierras mapuche ingresen al mercado de tierras, privatizando y vulnerando de paso los derechos territoriales ancestrales, presiona aún más la vida de las comunidades y su subsistencia como pueblo mapuche.

AMOR POR EL WALLMAPU

Es un típico sábado de abril en el sur de Chile. Está nublado y llueve a ratos. Y en medio de ese gris cielo se logra observar desde los pies del treng treng de Weninka un paisaje maravilloso, digno de postales y donde uno se entera luego de un llellipun como la Inmobiliaria Las Pataguas se apropió de 9 hectáreas pertenecientes al peñi Osvaldo Curillanca.

Don Osvaldo realizó una rogativa junto a un rewe con banderas y un canelo. Junto a este espacio ceremonial pidió fuerzas para que se le respete como familia y como mapuche. En esta rogativa no estuvo solo; la realizó junto a representantes de distintas comunidades mapuche, así como organizaciones sociales y ambientales de Coñaripe y Panguipulli que esta comprometidos con la defensa y el respeto de las tierras mapuche.

El Lago Pullinque, de fondo, recibía los ecos de la rogativa de don Osvaldo y también la energía de las diferentes organizaciones que están apoyando los reclamos de esta nueva injusticia hacia el pueblo mapuche.

En el territorio de Panguipulli, hay una invasión inmobiliaria que de manera bastante prepotente y sin respeto, pretende instalar casas de lujo para veraneo en sectores rurales, mientras las necesidades habitacionales de la población originaria, tanto mapuche como campesina mestiza chilena, no están satisfechas. Y si lo están, son soluciones que no se comparan a estos nuevos chalet de veraneo, donde el brillo del contraste entre la riqueza sin pudor y la dignidad mapuche y campesina, ciegan y opacan cualquier atisbo de justicia en los territorios ancestrales.

“Los ricos a veces son obscenos cuando ostentan su riqueza”, decía la folclorista Mercedes Sosa en una portada de la revista argentina La Maga, allá a finales de los ’90, en un Buenos Aires aun embriagado por la fiesta privatizadora de Menem. Y esa misma frase cobra sentido acá en Gulumapu, cuando se observan modernas instalaciones de electricidad y sanitarias que ni siquiera se observan en ciudades como Temuco o Valdivia.

Porque, qué decir de una playa con muelle, donde se intervino una ribera de la desembocadura del lago Pullinque, transformándola en una playa con arena, sin que existan estudios o declaraciones ambientales, y sin que exista el respeto a los comunidades mapuche ni a sus prácticas espirituales, que se desarrollan al lado del Treng Treng de Weninka, donde la familia Curillanca Collinao se mantiene firme en la reivindicación del territorio que históricamente les pertenece.

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