Biotecnología rusa podría ser la clave para combatir el COVID-19 en América Latina

El Instituto Latinoamericano de Biotecnología Mechnikov cuenta con una planta de vacunas instalada en Nicaragua

La oferta rusa quizás sea la mejor opción para América Latina ante el coronavirus. El país cuenta con una industria biotecnológica avanzada y una experiencia internacional exitosa. En este contexto, el Instituto Latinoamericano de Biotecnología Mechnikov [ILBM], una planta de vacunas instalada en Nicaragua con tecnología rusa, es un caso ejemplar.

Su gerente general, Stanislav Uiba, indicó que el centro innovador —cuya casa matriz es el Instituto de Investigación Científica de Vacunas y Sueros de San Petersburgo— contará en el medio plazo con una vacuna que garantizará inmunidad contra el COVID-19, fruto de “un programa bastante agresivo” que se está llevando a cabo “en este momento” para elaborar una solución definitiva a la enfermedad.

Comunicó que ya para este mes de agosto se van a tener “por lo menos tres candidatos de vacuna” contra el coronavirus, es decir que “han pasado con éxito los estudios preclínicos”.

Mientras, el ILBM ya está aportando a la salud pública de la región, siendo su “producto principal e inicial” la vacuna contra la influenza que activa mecanismos inmunes que no sólo combaten la gripe, sino que también hacen al organismo más resistente a otras enfermedades infecciosas, entre ellas el coronavirus.

Además de Nicaragua, los países regionales que ya están recibiendo la vacuna son Cuba, Ecuador y Venezuela, habiendo pasos concretos para ampliar el ámbito geográfico de suministros, una estrategia que cuenta con el apoyo del Comité Nacional para la Colaboración Económica con los Países de América Latina, una entidad con sede en Moscú que se ocupa de promover los lazos entre las partes.

“También tenemos otros vectores de desarrollo distribuyendo otras vacunas de interés aquí en América Latina, por ejemplo, contra fiebre amarilla, hepatitis o rotavirus”, agregó.

“Lo que ofrece Rusia son productos farmacéuticos —en este caso vacunas— de la más alta calidad, cumpliendo todos los requisitos internacionales. Y además son productos de precios accesibles”, afirmó Stanislav Uiba.

Cortesía de Sputnik

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