Científicos detectan el agujero negro supermasivo más antiguo del universo

Este agujero negro está rodeado por un cuásar, una región de polvo y gas de altísimas temperaturas. Se cree que se originó solo 690 millones de años después del Big Bang y que la luz tardó 13 mil millones de años en alcanzarnos. Su edad indica que debe haber crecido increíblemente rápido y plantea nuevas preguntas sobre cómo los agujeros negros pudieron formarse tan temprano en el universo.

Representación artística del antiguo cuásar J1342 + 0928, que rodea al agujero negro supermasivo. Imagen de Robin Dienel/Carnegie Institution for Science

Un equipo de astrónomos detectó al agujero negro supermasivo más antiguo del universo, el que ofrece una mirada hacia lo que fue el origen del cosmos.

Los investigadores, liderados por el Instituto Carnegie para la Ciencia, en California, EEUU, usaron una serie de telescopios y publicaron su estudio en la revista Nature.

Este agujero negro está rodeado por un cuásar, una región de polvo y gas de altísimas temperaturas. Se cree que se originó solo 690 millones de años después del Big Bang y que la luz tardó 13 mil millones de años en alcanzarnos. Su edad indica que debe haber crecido increíblemente rápido y plantea nuevas preguntas sobre cómo los agujeros negros pudieron formarse tan temprano en el universo.

Se cree que el agujero negro dentro de este cuásar, llamado J1342 + 0928, tiene aproximadamente 800 millones de veces la masa del Sol, lo que está muy por encima de muchos de los agujeros negros supermasivos que residen en el centro de las galaxias en la actualidad.

«Es muy difícil reunir toda esa masa en un solo punto en tan poco tiempo», dijo a IFLScience Eduardo Bañados, autor principal del estudio. «Así que los teóricos están pensando cómo pudo ocurrir este proceso. Encontrar más agujeros negros supermasivos en épocas anteriores limitará aún más los modelos de crecimiento de agujeros negros», agregó.

En el momento en que existió este cuásar, las primeras galaxias del universo recién comenzaban a formarse. Su radiación ionizó el gas interestelar, cambiando el universo de neutro a ionizado, lo que se conoce como la época de la reionización, cuando las primeras estrellas comenzaron a brillar.

Este quasar se ve rodeado de hidrógeno neutro, lo que sugiere que es de esa época. Su distancia se determinó midiendo su desplazamiento al rojo, que es el estiramiento de su luz debido a la expansión del universo. Mientras mayor es este desplazamiento, mayor es la distancia. En en este caso su desplazamiento al rojo fue 7,54.

Se cree que solo hay entre 20 a 100 otros cuásares con este brillo y distancia que son visibles desde la Tierra, lo que lo convierte en un gran descubrimiento que nos permite mirar en el universo primitivo, cuando solo tenía un 5% de su edad actual, y ver cómo eran las condiciones hace tanto tiempo.

Ahora los astrónomos esperan que la pronta entrada de una gran cantidad de nuevos telescopios ayude a descubrir más de estos objetos distantes. Uno de ellos es el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT), en Chile, que se encuentra en construcción y está proyectado para 2020.

El Ciudadano, vía IFLScience

 


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