Las anguilas bebé también viajan siguiendo las líneas magnéticas

Nuestro planeta y quienes habitamos en él, somos moldeados e impulsados ​​por fuerzas invisibles, pero hasta ahora no se sabía que también lo hacían las minúsculas y frágiles anguilas juveniles; quienes parten sus vidas migrando a lo largo de las líneas magnéticas de fuerza.

Anguilas juveniles (o angulas) europeas. Imagen vía ‘Vista al Mar’

Las anguilas bebé se suman a las especies animales que viven a lo largo de las líneas magnéticas de fuerza. Los investigadores describieron estos hallazgos en la revista Scientific Advances.

Nuestro planeta y quienes habitamos en él, somos moldeados e impulsados ​​por fuerzas invisibles. Hay estudios que han encontrado que los zorros cazan y los ciervos huyen a lo largo de las líneas que van de norte a sur, y de la misma manera orientan sus nidos los cerdos y jabalíes. Las langostas, las mariposas y las ballenas, todas siguen sus brújulas internas a lo largo de líneas magnéticas. Lo mismo ocurre con las anguilas europeas adultas, pero hasta ahora no se sabía ciertamente que sus bebés también lo hacían.

Las anguilas europeas adultas ponen sus huevos en el mar de los Sargazos, donde estos eclosionan en larvas indefensas que se van serpenteando por las corrientes atlánticas. A medida que las corrientes se acercan al continente, los leptocéfalos (larvas de anguila) se metamorfosean en pequeñas versiones transparentes de sus padres y así continúan sus vidas en las costas. Desde allí, nadan hacia el agua dulce y merodean por Europa y África del Norte durante cinco a 20 años. Cuando ya son adultas, las anguilas vuelven al mar para comenzar el ciclo entero otra vez. Los científicos dicen que esta es una de las migraciones más largas del reino animal.

Para unos seres tan pequeños, la trayectoria que siguen es una gran hazaña, por eso los investigadores se habían estado preguntando cómo lo hacen para orientarse. Así fue como se dedicaron a observar a un grupo de anguilas bebé recién llegadas a la costa de Noruega, poniéndolas en una gran cámara dentro de un fiordo y dejándolas nadar por un ciclo completo de mareas. De esta manera observaron cómo estos peces nadaban y orientaban sus cuerpos.

Luego los investigadores llevaron las anguilas al laboratorio y repitieron el proceso, donde pudieron ver que los pequeños sabían perfectamente lo que estaban haciendo: daban vueltas constantemente para correr en paralelo con las líneas magnéticas de fuerza, pero la dirección de esas líneas varió, dependiendo de la fase de las mareas. Cuando la marea iba hacia el mar, la mayoría de las anguilas nadaban hacia el sur. Esto ocurrió de la misma forma en el fiordo o en el laboratorio.

Parte de la importancia de estos resultados radica que ahora los investigadores podrán proteger mejor a la anguila europea, que está en peligro crítico. Para este propósito, entender su ciclo de vida será crucial.

Nota original en mental_floss

El Ciudadano